Atrás de las instalaciones del INSTITUTO TECNOLOGICO CENTRO AMERICANO,
ITCA, y contiguo al Hogar del Niño Adalberto Guirola, en la ciudad de Santa
Tecla, Departamento de La Libertad, El Salvador, en el año de 1941 Don Eduardo Guirola donó a
la municipalidad un terreno de 12 manzanas, constituyéndose
inicialmente un parque, albergando en aquel entonces solo
canchas para fútbol; en la actualidad, es un “pulmón”
para la ciudad, un hermoso y frondoso
parque,encontrandose en forma circular la pista de Mil metros
encementado, donde muchas personas, desde niños y adultos, suelen caminar,
trotar y correr, manejar bicicletas, y pasear perros
con sus debidas correas; hay una excelente vigilancia polícíaca, y
un red de seguridad por medio de cámaras,;
actualmente, es un Complejo Deportivo donde se
desarrollan diversos deportes, como se ha expresado antes, se practica el
fútbol, hoy, el softbol, baloncesto, natación…ese lugar es conocido como EL
CAFETALON.
A unos quinientos metros, hacia el rumbo
Poniente, encontramos la residencia de un eminente Abogado y Notario
ahuachapaneco, radicado desde varios años, en Santa Tecla de, se
trata del Licenciado Fidias. En la residencia, él vive con su familia que la
componen su esposa, dos hijos, y dos flamantes perros de raza bóxer: uno blanco
y la hembra, café. El perro macho es simpático, todo él blanco
pero con un parche negro sobre el ojo izquierdo, emulando
a un pirata, se llama “Rufo”: la hembra, de nombre “Dolly” es café con su pecho
blanco. Ambos tienen un “chip” en las orejas, donde consta la leyenda de la
genealogía,que son “bóxer pura sangre”, descendientes de canes de Inglaterra,
tienen la cara de animal fiero y arrugados de la frente, pero nobles de
corazón. Sin embargo, son perros guardianes dispuestos a
defender a sus amos.
Era una típica tarde de invierno- antes de caer la lluvia, había primero
que sufrír la temperatura caliente- nos encontrábamos a
finales del mes de agosto, y el Licenciado Fidias vió el sufrimiento
causado por el calor a sus perritos, y aprovechando la presencia
de Claudio, un joven de confianza que había llegado de visita, le
solicito cordialmente que le hiciera el favor de llevar a dar un paseo a sus
dos perritos, a El Cafetalón.
Claudio, muy comedido, le puso las correas a ambas mascotas , y se
lanzó a la caminata para recibir la sombra de los inmensos arboles
de eucalipto y aquel viento refrescante con suave olor a mentol. Iban todos muy
a gusto, disfrutando del paseo de viernes por la tarde.
Como está de moda el usar democráticamente teléfonos celulares,
Claudio llevaba consigo su respectivo Celular, ya que esperaba ansioso recibir
la llamada de Clío, su novia. En la mano derecha llevaba amarrada las correas
de los perros, y con la izquierda, con toda la tranquilidad del mundo,su
Celular. Efectivamente le cayó la llamada de Clío, y se dispuso
a hablar con ella… cuando, apenas había entrado a la
pista de cemento, un muchacho de dieciocho años, usando zapatos tenis
deportivos, preparado para correr, pasó a la par de Claudio, y le
arrebató el celular…
La primera reacción fue de sorpresa de parte de Claudio, jamás se
hubiera esperado que le robaran el Celular así, tan a la vista… cuando su mente
ya esclarecida, reaccionó, y se dió por enterado que le habían
robado el Celular, -todo esto, ocurrió en cuestión de segundos-
instintivamente soltó a ambos perros, y éstos corrieron en
persecución del ladrón; por supuesto que “en un dos por tres”, le
dieron alcance, es más lo tumbaron al suelo, y la “Dolly”-mas fiera por ser
hermbra- hasta le mordió el tobillo, mientras “Rufo” le mostraba los dientes
amenazante, de ninguna manera sonriente. Claudio apresurado en su
paso, llegó donde el muchacho ladrón y los dos perros; pero no solo él
llegó, sino que también unos agentes de la Policía Nacional Civil, que se
hicieron presentes en el instante, ignorándose de dónde salieron, pues ellos
no se veían!!!!
Increíble pero cierto, capturaron al ladrón y a Claudio. Con
mucha verguenza tuvo Claudio que llamar al Licenciado Fidias, para que enviara
a recoger a las mascotas. Y como los hechos habían sucedido en un día viernes,
por la tarde, tuvieron que dormir encerrados en las bartolinas de la
Delegación de la Policía Nacional Civil de la ciudad de Santa Tecla
los sigientes días,sábado y domingo. El lunes, se presentó el Fiscal
para tomarles declaración y que formularan cargos. El ladrón y
Claudio, declararon que entre ellos no se sentían
ofendidos,- caso contrario pasarían a la orden del Juez de Paz, y se
iniciaría un proceso. Claudio expresó que no formulaba cargos de robo alguno,
porque al fin y al cabo, había recuperado su celular, el cual se lo llevó la
persona que recogió a los perros, y el ladrón, que había sido mordido por la
“Dolly”, la perra hembra bóxer de color café, se
reusó mostrar las lesiones, manifestando
… que solamente había tenido un “susto”. Así se resolvió
el caso de la caminata.
Este incidente, del robo de Celular, en nuestro país, se dá
diariamente, como si fuera “el pan nuestro de cada día” y está muy de
moda.
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