viernes, 5 de abril de 2013

RETROSPECCION Y LA LEYENDA DEL CURA SIN CABEZA Por Dra. Mireille Escalante Dimas



 Para la memoria de  mis amigos  Br.Antonio Baires, conocido por el “Seco Baires”- 1966 ; y el Artista Pintor, ALFREDO CATALAN- 2011 



Para comprender la Leyenda del Cura sin Cabeza, fue necesario recuperar  mi fantasmal y fascinante pasado;  he disfrutado recordarlo al narrar el entorno que anidé.
He meditado sobre mi vida incansable, mi minuciosa infancia, la indómita adolescencia,  y la solitaria madurez. Cuando niña, recuerdo que todo me fue de maravilla, allá por 1950, a mis cinco años, descubrí emociones primitivas, viví en una casa grande de esquina situada sobre la Calle Argentina y Décima Avenida Sur, Prolongación de la Calle San Martin, en el Barrio La Vega, de San Salvador, con mucho orgullo recito esa dirección.. Era hija única del matrimonio del Dr. Alejando Escalante Dimas-Abogado-Notario, y Jurisconsulto reconocido,  y de doña Lolita Suncin de Escalante Dimas-originaria de la ahora ciudad de Armenia, Departamento de Sonsonate, El Salvador. Sin embargo mi madre al enviudar del matrimonio anterior, había nacido mi hermano  Edgar Valle Suncín; conviví muy poco con él; siendo una infante, -alla por 1948-  él se marchó a San Francisco California, y regresó en 1952 –año en que falleció mi abuelita doña Ercilia Sandoval de Suncín,  estaban las Fiestas Agostinas, y mi tía la Condesa  Consuelo Suncín de Saint Exupery,-hermana de mi madre-  se hizo presente para el fin de novenario…cuando se  regresó a Paris, Francia, iba consigo  mi hermano, -so pretexto que por no tener descendencia, él iba a ser como un  hijo que nunca tuvo-. lo volví a ver, diez años más tarde,  hasta el año de 1962… Lo recuerdo, como todo un caballero, muy culto, bien educado, servicial, hablaba varios idiomas, y sobre todo, guapo, guapísimo….falleció en 1968, a la edad de Cristo…Decían que falleció por vivir apresuradamente la vida. Aún hoy estoy dilucidando dicho comentario.
Pues bien, volviendo al barrio, donde crecí, las niñeras me  paseaban sin descanso  a pie, por toda la Décima Avenida Sur, conocí varios parques: el Venustiano Carranza, lugar donde el calor de 30 grados Centígrados disminuía, y los pericos en bandada pasaban cantando con alegría, sobrevolaban nuestras cabezas; el parque de la entonces Casa Presidencial ,- donde se encontraba el Museo Nacional, ahí cambiaban turno en fila, luego de saludar solemnemente, entraba el relevo de  8  Guardias Nacionales; graciosamente recuerdo al personaje más visitado, y atractivo del Museo,  una momia descansando en una caja de vidrio;  a mi corta edad, quedé impactada con esa imagen y vestimenta; enfrente del parque estaba el monumental Cuartel El Zapote, el cual tuvo serias intervenciones cada vez que había un “Golpe de Estado”,  se escuchaban muy fuertes  los “cañonazos”, a los que le contestaban estruendosa y amenazadoramente, el Cuartel San Carlos, cuando se alzaban en fallidos intentos de cambiar al entonces Presidente …  A mi corta edad, acostumbrada al rugir de los cañones de El Zapote, porque año con año, los días 15 de Septiembre, amanecían saludando a la población con 21 cañonazos, conmemorando la libertad y la Independencia Patria. Quizá debido a ésto, cuando llegué  a ser adulta, fui  fiel amante de las armas de fuego, aprendí a usarlas y armada, atendía mis fincas, fui dueña de un revolver Magnun 357, que sus tiros traspasaban 6 ó 7 laminas de techo; y un revolver 38, marca Smith & Wesson, cañon corto, pavon de concha nacar con incrustaciones de oro , más parecía una reliquia histórica, que un arma de fuego–las tuve que vender; sin embargo  le compré  a mi hijo Felix Escalante Dimas, una escuadra marca Llama, calibre 45, él si la conserva, no la usa, la tiene guardada, porque alega que, es prohibido disparar al aire.                                                                                  
Conocí la Colonia Minerva,  lindaba con el Río Acelhuate; y la Colonia Nicaragua;  a unos metros, en el  Barrio Modelo, estaba el Zoológico Nacional,  el cual frecuentaba, me fascinaba la indómita y salvaje Elefanta Manyula, que a pesar de mantenerse encadenada a sus patas, de por vida,. años mas tarde asesinó aplastando a su cuidador. Desde mi casa en altas horas de la madrugada escuchaba el rugir de los fieros leones, y a la vez, el toque de Diana,del Cuartel El Zapote,  llamando a formación a los soldados.
Mis estudios de primaria, los realice en la Escuela Americana de la Colonia San Benito: la secundaria, también en la misma escuela, pero llamada American High School, sobre la Carretera que conduce de San Salvador, a Santa Tecla, enfrente estaba ubicado el Ministerio de Relaciones Exteriores, ahora Casa Presidencia. Me dedique a estudiar, sin parte ni novedad. En  este año 2013, cumplo 50 años de haberme titulado Bachiller… tan es así, que unos compañeros, de manera increíble y maratónica, nos han convocado a celebrarlos.  
He hecho mentalmente este recorrido. Cuando fui  Universitaria, me desenvolví en la ruta de los parques. En 1964, me juramentaron en el Auditorium de  la Facultad de Leyes, antes Jurisprudencia y Ciencias Sociales, conocida también como la Facultad de Derecho Ese día especial- pero más especial para mi padre, el Dr. Alejandro Escalante Dimas- creo que fue el único padre de familia presente,  orgullosamente estuvo a la par mía durante todo el acto presidido por el Decano, el entonces Dr. Napoleón Rodríguez Ruiz, quien además de ser uno de los mejores Abogados litigantes.  fue el escritor de la novela JARAGUA, y de unos libros sobre la Institución e Historia del Derecho; Mi padre, me hizo que le prometiera solemnemente, que “jamas sería una desertora del Derecho”…. Con esa promesa, sin saberlo yo,  quemé las “Naves de Asia”, tendría que vencer y cumplir.  Esta anécdota, fue una figura que conocí en el DERECHO ROMANO, mi Maestro.de ese curso, el Dr. Jose Napoleon Rodriguez Ruiz, a quien a sus espaldas lo llamábamos “don Pepe”, comentaba que Alejandro El Magno, en las guerras sangrientas que libró cruzando (1) el Helesponto hacia Asia Menor (334 a. C.) y la conquista del Imperio Persa, regido por Darío III; fue además victorioso en las batallas de Gránico (334), Issos (333), Gaugamela (331) y de la Puerta Persa (330), su dominio se extendía por la Hélade, Egipto, Anatolia, Oriente Próximo y Asia Central hasta los ríos Indo y Oxus, habia avanzado hasta la India, donde derrotó al rey Poro en la batalla del Hidaspes (326), y  tenía como secreto triunfal, el dar  órdenes de mando a  sus fieros combatientes que al atravesar  los ríos, navegando en sus barcazas de guerra, y al pisar territorio enemigo, tenían que prenderle fuego, quemarlas sin lástima ni compasión, y debían  “VENCER O MORIR, no había marcha atrás”… Claro, sus luchadores siempre sobrevivieron. Ese mandato del Guerrero de Macedonia, estuvo conmigo hasta cuando me entregaron mi título de Doctora, en 1976.
Incorporada a los estudios universitarios, en el año de 1964  mi madre todos los días me inculcaba que “mi trabajo era el estudio”… y así, fue, jamás me permitió  desempeñar un cargo en ninguna institución judicial ó en cualquier otro lugar… Gracias a doña Lolita Suncin de Escalante Dimas, llegué a titularme.
Como se había decidido que mi trabajo era el estudio, salía de mi casa ,a tomar el bus de  la Ruta 11, conocida estudiante, por esos motoristas; enfilaba a clases de la Facultad de Derecho; en total eramos solo 5 señoritas, como mujeres estudiantes del Primer Año. En el primer año de la Facultad de Derecho, fui electa  por mi curso, Candidata a  Reina de la Facultad de Derecho. A pesar de ello, desafié “ la cultura machista”;  me enseñaron mis compañeros a sobrevivir, a pelear, a discutir, a no dejarme humillar, a defenderme de los maltratos, y yo, con ingenio les replicaba –para nada fueron atentos ni serviciales conmigo, me trataron como si hubiera sido otro hombre igual a ellos; no concebían a una mujer en la carrera de hombre; me dí a respetar, y a veces hasta me temían. Con el tiempo  agradecí, esas experiencias porque me prepararon para la vida,-comprendí, que no todo era color rosa-,  supe  defenderme, cuando en un momento, conoci  la soledad –aquella familia que tuve, sus miembros que me protegieron, fueron muriendo poco a poco.
Regresando a mis estudios universitarios, me levantaba casi con el toque de la Diana, y el rugir de los leones, debido a que a que estudiaba desde  las 7:oo a.m, hasta las 9:oo a.m. de la mañana; algunas veces con mis compañeras de estudio, nos íbamos al Cine Paris, donde el boletero señor Vieytez nos conocía,  permitia que entráramos de gratis a ver  peliculas;  regresaba luego a mi casa, a la hora del almuerzo; respetaba mi “siesta mileniaria”, costumbre heredada de la familia Suncin, de Armenia;  volvía a enfilar a la Universidad a las 3 p.m. hasta las 7 de la noche. Cenaba siempre en casa, para luego marchar a estudiar al parque de la antes Casa Presidencial del Barrio San Jacinto, hasta las 10 u 11 de la noche… Jamás fui cuestionada sobre mis estudios, mis padres confiaban plenamente, en mí, sabían que aprovechaba el tiempo… y así fue, Ciclo, tras Ciclo, lo fui aprobando.
Con ese horario, durante el primer año de Derecho, leía  INTRODUCCION AL ESTUDIO DEL DERECHO, de García Maynez, los días sabados, nada menos en el Parque Venustiano Carranza, operaba una oficina de telefonía del Estado, y adentro de las instalaciones del parque, existía un puente diminuto, con gradas arriba para trasladarse de un lado al otro, en forma de arco,  pintoresco, de cemento,  abajo corrían aguas artificiales; yo, buscaba un hermoso y frondoso árbol que diera sombra, y en su tronco me recostaba a leer… cuando me daba sueño, me paraba y leía en voz alta, caminando de un lado a otro.. Aburrida del mismo paisaje, por la tarde me trasladaba al parque frente al Museo Nacional a un costado de la antes Casa Presidencial, ahí me sentaba sobre la grama, recostaba mi espalda sobre unos arbustos… Cuando caía la noche, ésta se volvía amena, porque llegaban compañeros de mi Curso, de lunes a sábado, ellos solamente laboraban hasta la 1 p.m..; motivo por el cual durante la noche nos reuníamos, buscábamos la luz de las lámparas como insectos. siguiendo  lumbreras;  comentábamos lo que había leído, hacíamos preguntas para dilucidar dudas,  hacíamos bromas, y el ambiente se volvia ameno y jocoso… Llegaban hasta cuatro estudiantes, pero yo recuerdo solamente a dos: a  Socrates Salinas, que muchos creían que era un “alias”, y a Antonio Baires, que le apodaban “el Seco”, además de delgado, se veía muy alto, altísimo, y era muy ocurrente e ingenioso,  me agradaba su personalidad, era inquisidor, minucioso, usaba interpretaciones para confundir, leíamos, comentábamos y recitábamos Articulos de los Codigos Civil, Procedimientos Civiles, Penal, e Instrucción Criminal. Es gracioso pero de todos los Articulos,  solo  recuerdo el del Codigo Civil, el Articulo 1619, que trata de la venta de cosa ajena, vale.
Ellos eran mi escolta nocturna, pero antes de llegar a mi casa, me invitaba el Bachiller Baires, -así le decían a los que estudiábamos una carrera en la Facultad de Derecho- a tomar un Atole, el famoso Shuco del Barrio Candelaria, sobre final de la Calle Lara; la vendedora, una señora entrada en años, chaparrita, gorda, morena oscura, de una sola trenza negra y larga, con rasgos pipiles y cara de pocos amigos, vestía siempre un delantal con bolsas, de blanco impecable, era toda una “institucion”, ella era la única que atendia su negocio, y el “Seco Baires”, muy cortésmente, se dirigía a la señora y le decía: ”Madre, deme un Sucho bien caliente con todo, con frijoles, chile y pan francés”; la señora  lo preparaba y se lo servía,  entonces, esa mujer, que no hablaba, profería lo siguiente: ”Madre, la que te parió”, Y ahí,  la carcajada de todos,  nos reíamos de la graciosa  contestación.  
 Lamentablemente al Bachiller Baires, le fascinaba la política estudiantil, por esa razón se truncó su vida -llegó, solo a Cuarto año,- fue uno de los dirigentes de AEU (Siglas de la Asociación de Estudiantes Universitarios), quien con su oratoria, entusiasmaba, arengaba a otros estudiantes, a formar manifestaciones contra el gobierno de tiranía militar de turno y organizaba marchas anti-militares que desembocaban  en la entonces Embajada Americana, frente a la famosa “Fuente Luminosa” –diseñada por el escultor español  Benjamin Saul- con quien tuve un tórrido romance a mi edad de 20 años…Aún lo recuerdo con cariño, me dedicaba en el Diario de Hoy, donde él era colaborador. unos Poemas de Amor, pero por respeto a mis padres, la dedicación decía “A MIESDIA”, que realmente quería decir  “a MIREILLE ESCALANTE DIMAS”; él  fue uno de los pocos hombres de mi vida a quien confieso, realmente amé, pero por considerarme demasiada joven, y con mi carrera sin terminar, tuve que dejarlo marchar  para siempre.
 Un día de tantos, en 1967, cuando salía de trabajar de la Procuraduría General de Pobres, a la una de la tarde,  sobre el redondel de la Escuela de Ciegos, dirigiéndose  al Resturante El Carbon,  mi amigo “el Seco Baires” fue vilmente asesinado, lo acribillaron a tiros, recibiendo, no sé cuántos balazos, ahi falleció de inmediato.  Nunca se investigó su muerte, Pero, ésta  no detuvo el descontento y protesta estudiantil de los universitarios contra el régimen de la  entonces tiranía y  dictadura militar!       
Por supuesto, que a mi, ya me habían investigado, la Inteligencia del Gobierno de turno,  la SIC, -Sección de Investigaciones Criminales- de la Policía Nacional, no sé si existía el FBI,   y la INTERPOL,  pero por haber sido formada  Bachiller en  la Escuela Americana, me dejaron tranquila, por mis conocimientos culturales no representaba peligro alguno; seguramente yo tuve expediente abierto por mis compañeros de estudio, no obstante que desde el balcón de la Oficina del Presidente de la República, éste me veía con recelo… yo me hacía la que no me enteraba que me estaba observando.
 Los días Sabados y Domingos, cuando me quedaba a estudiar solita, iba a refugiarme a la Isla de los Monos, adentro del Zoologico; me sentaba en una piedra de laja que tenía incluso hasta espaldar; ya los monitos, se habían acostumbrado a verme esos días…                                  Cierto Domingo, un hombre de treinta años, para llamar mi atención, lucía orgullosamente  una radio grabadora portátil, grande y con bocina de volumen alto, muy de moda; como ese señor me viera concentrada, y embebida en mi lectura dispuso amenizar esa tarde, subiendo el tono del volumen de su aparato, con música de marimba… en un inició, me gustó escucharla, pero después de una hora, aborrecí ese teclado; me enfermé, me dio  dolor de cabeza, y tuve que regresarme a mi casa…Pasaron muchos meses para que yo volviera a la Isla de los Monos.
Me gradué como Doctora en Jurisprudencia y Ciencias Sociales, después de haber aprobado Tres Examenes Privados,  cada examen con Tres Profesionales del Derecho que preguntaban y repreguntaban sobre diferentes Materias, y además hice un libro llamado Tesis. El 14 de Diciembre de 1976 me entregaron el título de Doctor en Jurisprudencia y Ciencias Sociales,-casi en medio de un atentado que sufrió el Rector conservador Carlos Alfaro Castillo de la Universidad Nacional, en la  Facultad de Economia-quien a los meses siguientes también lo asesinaron.  
Mi madre vió el diploma, se sintió la madre más feliz del mundo, celebró mi triunfo académico, con varias horas amenizadas por el Mariachi Guadalupano –el que acompañaba a Lucha Villa en las presentaciones en El Salvador-,  pero a los siguientes 15 días falleció en la Policlinica Salvadoreña. Ahí quede totalmente huérfana, mi padre, formó otro hogar donde yo no tuve cabida.
A inicio del año de 1977 fui autorizada  de Abogado y Notario,  asociándome con un Profesional del Derecho muy apreciado y conocido, cuando éste faltó, el Bufete instalado en el Edificio Central, 5º. Piso, Aparmento 508, en San Salvador, situado casi frente al parqueo del Cine Libertad,  y en la manzana siguiente,  la Iglesia de El Rosario. Dicha oficina  funcionó hasta el 10 de Octubre de 1986, fecha fatal del terremoto catastrófico.
Sin yo saberlo, pero en horas diurnas, y años  más tarde, recorrí los mismos lugares del “cura sin Cabeza”- Cuentan que  allá por el año de 1900, los viernes a  la media noche, del portón mayor de la iglesia de El Rosario salía un fraile sin cabeza, de la orden Española, los Dominicos; que se conducía, del atrio de la mencionada Iglesia  sobre la Sexta Avenida Norte, enfrente estaba el Edificio Central,-donde fungió mi bufete-, el cura bajaba por una cuesta empinada, cuya fama provenía –según las malas lenguas-  por las trabajadoras del sexo, se le conoce aún ahora, como “la cuesta del Palo Verde”…  
El recorrido del “cura sin cabeza”, continuaba  frente al  Cine Libertad, antes Cine Popular, donde Pedro Infante se presentó en persona en 1955-. Doblando en  la esquina del gimnasio Libertad,  (6ª. Calle Oriente y 6ª. Avenida Norte) Y bajando  media cuadra,  éste desaparecía y retomaba su recorrido, hasta regresar pero  al atrio de la iglesia de La Merced; hay testigos –que ya fallecieron- pero que lo vieron atravesar el atrio y entrar en la iglesia de La Merced con la puerta cerrada Otras veces, decían que lo veían subiendo al campanario .En la Iglesia de La Merced, repicaron el Cinco de Noviembre de 1811,  escuchándose el famoso Grito de la Independencia Patria; el párroco de La Merced,  fue mi amigo, el Padre Larreynaga, y jamás  se refirió a la Leyenda del  “cura sin cabeza”. Este fraile, tambien paseaba por el puente de La Vega; donde se encontraba la Administración de Rentas, con un botella gigantesca en el techo, para distinguir  la destilería La Ilopania. Luego, subia  la cuesta y a mediación  entraba al atrio a la iglesia de  La Vega ó de Los Remedios, con las puertas cerradas; un fantasma puede traspasar paredes, portones de metal, etc 
Siendo soltera y profesional,  me deleitaba  caminar,  desde mi casa a la Oficina,-no obstante que para ese entonces, manejaba vehiculo, sin embargo frecuentaba  la Iglesia de la Vega ó la Iglesia de Los Remedios, a veces, entraba a rezar más de una oración, decían  los que veneraban el Altar mayor, solicitar milagros Divinos de sanación, yo no padecía de ninguna enfermedad.  Como una ironía del destino, casi frente a esa Iglesia de La Vega ó de Los Remedios, hará como un año,-2011- acuchillaron a muerte a un artista pintor, amigo mío, lo que significa que hoy por hoy es un barrio de alta peligrosidad. Su nombre, Alfredo Catalán, maestro de la tinta china, aprendió a dibujar en el Japon, dió clases en el CENAR- Escuela de Artes, catedrático en la Universidad Matías Delgado, expositor de obras, donde yo obtuve  una colección de arte.
Al pie de la cuesta, había  un puente grande, pasaba el Río Acelhuate, más adelante se llegaba al Cuartel de la Policia Nacional, y en la esquina a mano derecha, Según (2)  la Leyenda, el” Cura Sin Cabeza” es el alma en pena de un sacerdote decapitado  por el Lencho; el marido de la Chayo, una mujer “de la vida alegre”; enamorada  del joven sacerdote, quien respetuoso de su voto de castidad, no le hacía caso, ni siquiera se molestaba en volverla a ver; pero la picara Chayo, quería tentar sexualmente al Padre, y  se subía la larga falda más allá de la rodilla; el Sacerdote  rezaba ante tanta insolencia para no caer en pecado mortal. Pero uno de esos días, al pretendiente de la Chayo, se le metió el mismísimo  diablo, y borracho, atiborrado de celos, vió la malicia, y coquetería de la Chayo  para con el pobrecito Cura; y aprovechando que el fraile se encontraba en el atrio de la Iglesia de El Rosario, bien afilado el machete, el  Lencho, de un filazo le voló la cabeza. Así fue como sucedieron los hechos,  y perdió la vida el Cura; ésta muerte fue en vano, porque el Padre  jamás pecó ni con el pensamiento. 
(2) http://es.wikipedia.org/wiki/Sacerdote_sin_cabeza

lunes, 11 de febrero de 2013


POLINESIO                                                                                                Por  Dra. Mireille Escalante Dimas  
                                                                                                                                                                                 
Polinesio nació en Armenia (1) en el año 1906,  privilegiado y dotado  para predecir acontecimientos futuros, podría decirse que si era un profeta, todo un adivino. Su padre, Aquiles y su madre, Iris, se sentían orgullosos de su hijo no obstante que éste era (2)  “el benjamín”  de una familia de  seis hermanos, tres varones  y tres hembras. Cuando nació nadie hubiera apostado ni un centavo por su vida, era una criatura endeble, desnutrida , con cuerpo  diminuto e inmensa cabeza redonda, un remedo de “enano”; y para colmo de males, cuando ya caminaba a la edad de cuatro años, tuvo un accidente en el jardín de la casa, su pie izquierdo cayó en un zanjón, y se le hizo añicos su miembro; pero  continuo caminando de manera desbalanceada; sus defectos se agrandaron.

 A medida que transcurrieron los años, Polinesio se transformaba en el bufón de la familia, deleitaba con sus ocurrencias y gracias.  Sin embargo lo atractivo de ese hogar eran las profecías; por ese motivo en su casa siempre habían visitas, él era la alegría del hogar,  la vida giraba alrededor suyo.

 La casa donde vivía Polinesio, construida de bahareque,  pintada de cal,  blanco impecable,  con  extensos corredores en cuyos pilares colgaban esplendidas (3) hamacas, había un vistoso  jardín donde la eterna primavera lucía radiantes  flores coloridas y olorosas, como jazmines, rosas, azahares, y mirtos estaba situada  en el corazón de la población, justo atrás del (4) Convento ,  muy cerca de la Iglesia Católica, escuchándose las campanas plañideras que repicaban continuamente- por las mañanas alegres, y por las tardes quejumbrosas, como si se lamentaran siempre; únicamente esa religión existía, en aquel entonces.
La población con sus calles anchas, empedradas y de tierra, ……..tenían sembradas en las aceras arboles de (5)Maquilishuats ; con la conquista de los españoles, éstos diseñaron la poblaciones, en el sentido de que las Alcaldías tendría que estar ubicadas frente al parque, y éste debía tener un kiosco; alrededor del parque debían apreciarse arboles  frondosos, para cobijar con su sombra. Durante el día, el parque se mantenía solitario,  por las tardes y noches, se alegraba: los fines de semana se escuchaban conciertos de música popular tocada por la Banda Municipal. Los vientos soplaban aire fresco, tanto de día como de noche. Despues de las seis de la tarde, afloraban los enamorados caminando hacia el Norte, las señoritas, y al Sur, los hombres.

Aquiles, agricultor dedicado a cultivar  milpa, y frijol, recolectaba  tambien frutos de los  arboles, cosechaba el café Borbón, llamado el “grano de oro”, y siendo su apogeo en la época  del General Gerardo Barrios.  Por ese entonces la vida en Armenia, era tranquila y apacible. No existía la tecnología que se conoce hoy en día, se carecía de Televisión, de Cine, de Internet, de Video Juegos…  incluso,  el dinero se guardaba en casa, y circulaba la (6) bamba de oro, siendo la costumbre guardarla en cantaros o jarrones, que luego se enterraban en los patios, en el piso de tierra,- adentro de la casa,- o en las paredes de adobe, no existían Bancos en Armenia.
Aquiles, un hombre de cuarenta años, de piel bronceada, rudo, espalda ancha, alto- casi de dos metros-, manos grandes y gruesas, como todo un trabajador del campo, tenía a su amigo, un marinero retirado, llamado Euclides-  éste, otrora había sido navegante de aguas profundas y diferentes mares, se había embarcado en el  (7) Puerto de Acajutla, le fascinaba comentar el regio espectáculo de la vista nocturna  del “Faro del Pacifico”  divisado a lo largo de la costa; y éso que había recorrido tierras lejanas en  buques mercantes. Comentaba las maravillas de los lugares distantes que había conocido, entre ellas estaba la Polinesia, la recordaba como un paraíso inolvidable, lleno de encanto, rodeado de muchas islas remotas como Bora Bora, Haiti,  y otras, y amaba  ese recóndito lugar, a grado tal, que Euclides solo se limitaba a hablar de la Polinesia, así fue como surgió  el nombre del “benjamín” de Aquiles. Por ello le llamó a su último hijo, “POLINESIO”. Para sus padres, era un niño prodigio,  con poderes mágicos,  a pesar de sus deformidades.

Polinesio fue creciendo, y no estudió en ninguna escuela, porque sus padres temían que los demás niños se burlaran por sus defectos. A domicilio llegaba una profesora a impartirle una elemental educación,  lo suficiente para que aprendiera a leer y a escribir. La maestra explicó que él tenía un talento nato, una agilidad mental increíble, jamás tuvo problemas de aprendizaje,  era un niño muy adelantado para su corta edad. Sin embargo,  no crecía en estatura como un niño normal, desde la edad de siete años, se le despertó el poder de vaticinar hechos.

 A doña Herminia, la amiga íntima de Iris, su madre, estaba de visita , cuando, Polinesió, se  acercó juguetonamente ,  sin que lo llamaran,  éste, dirigiéndose a ellas, se acercó sonriendo donde doña Herminia y se dirigió a ella, exclamando:-¡ Le veo  una niña en sus brazos! –                                           

   Imposible, doña Herminia, era viuda y no tenía marido… Las personas presentes, se sorprendieron y creyeron que Polinesio bromeaba. Pero al siguiente año, le nació a doña Herminia,  una linda niña, por supuesto, de padre desconocido.

En otra ocasión, siempre en la casa de Armenia, donde vivía Polinesio, llegó don Paquito, agitado, y afligido, porque su (8) yunta de bueyes  que descansaba en  el patio de la casa, había desaparecido.              Polinesio escuchó la conversación,  como era enanito, pasaba desapercibido, y dijo:                                                                                                                                -Don Paquito, búsquelos en la calle  del (9)  rio Tutunilco-.                                                                                                                           Don Paquito sorprendido, por la respuesta de Polinesio, ni corto ni perezoso, salió en estampida, y efectivamente ahí estaban Tiberio y Ticinio-sus bueyes., pastando a orillas del Tutunilco.

En otra ocasión, (10) Chus, el caporal  de don Aquiles, el padre de Polinesio, llegó llorando porque los  Soldados se habían llevado a su hijo Nacho.                                                                                                Polinesio, salió a su encuentro y le dijo  -Chus, tu hijo está en tu casa-.                                                                                                 

 Y realmente cuando Chus, el padre llego a casa, encontró a su hijo, quien le comentó que se lo habían llevado por equivocación,  confundido, todo había sido un error, y lo tuvieeron que soltar!

De tal modo, que en la población de Armenia. Se corrió la fama que atrás del convento de Armenia, vivía Polinesio, que era todo un “adivino”…                                                         

 El pequeño creció con su fama, auxiliando a los que lo buscaban…                                                          Lo maravilloso, es que  no cobraba ni un centavo por  sus consejos, y  respuestas; éstas eran totalmente gratuitas.

Cuando tuvo quince años, ya para entrar a sus dieciséis, observó  a su padre Aquuiles, triste y cabizbajo;  Polinesio se le acercó, y le pregunto:                                                                                                             -Papa, qué te pasa?-                                                                                                                        

Aquiles, le contestó: Me venden un lote de  ganado, y no me alcanza el dinero para comprarlo.-                                                                                                                                   Polinesio replicó:                                                                                                                                -
-Papá, ¡Eso no es problema. Yo sé donde está guardado tu oro!-                                                      

Aquiles  asombrado, y  todo oídos, expresó:- Interesante hijo, dime, dime-                                            -Bueno, Papa, pero primero quiero pedirte un favor, y quiero  me lo cumplas luego-dijo seriamente Polinesio.                                                                                                                                      -Naturalmente, mi hijo:.  Dime que deseas, a ti nada te falta, yo trabajo para darte todo -le contestó Aquiles.                                                                                                                                       

-Pues, mira Papá, me da pena, pero a mi edad, todos los muchachos ya son hombres,  me entendes, verdad?-dijo-Polinesio.                                                                                                                               

-Ah, ya se por dónde vas mi hijo, pero éso no es problema, es la naturaleza que reclama, ya se te presentó la testosterona, a mí también a tu edad se me alborotaron  -replicó Aquiles.                                                  

-¡Si Papa, yo quiero la muchacha más bonita del pueblo-dijo Polinesio todo ansioso.                               -

-Mira, ya se, te voy a llevar a un (11) salón de la Calle Sin Ley,  según me han contado, ahí está una joven muy atractiva, deslumbra por su belleza, es rubia  natural, ojos verdes, blanca, alta; espigada, con unos (12)pechos  “que al tocarlos se abren como ramos de jacinto”, cinturita catorce, y cadenciosas caderas-dijo Aquiles.

-Está bien Papá, en la pared de bahareque, la pared más gruesa de la cocina donde está el horno de leña, donde hace el pan mi Mamá -replico Polinesio.

Aquiles, sin dudar,  inmediatamente se fue a conseguir un pico, y una pala, y comenzó a derivar la pared  que le había indicado su hijo  Polinesio.                                                                                                               Iris,  le gritaba –¡Estas loco Aquiles!-

Ya había derivado la mitad de la pared, y no había encontrado más que barro y tierra entre los escombros, cuando repentinamente, saltó a la vista, un (13) cántaro y jarron barrigones y sucios … con mucho cuidado los extrajo, y se los llevó  a su dormitorio… estaban pesadísimo, pero sacó fuerzas de flaquezas, y calladito, pero lleno de felicidad, se los llevó a su dormitorio.  Encontró muchas bambas de oro, las cuales guardo con candado en su cofre de madera.                                                                      

Se dirigió a Polinesio, diciéndole:                                                                                                                  - Bien, muchacho, te llevare esta noche a que conozca a (14) tu  Dulcinea-                                                                                               

Por supuesto que Polinesio, estaba arreglado como todo un enamorado que iría al encuentro de su amada.                                                                                                                                 Se dirigieron al “Salon” donde entró Aquiles como todo un gran señor, con su pequeño hijo Polinesio… se sentaron en una mesa y pidió una (15) Pilsener, solo para él, y con mucha discreción, llamó a Lucrecia,  la bella rubia…La contrató,  le recomendó que a su hijo adorado que lo tratara dulcemente;  Polinesio se dirigió a cumplir su sueño.

 Entró a un cuarto donde el único mueble era una pequeña cama cubierta con un  manto floreado, alumbrado el lugar con (16) candil, y un foco de luz eléctrica, color  amarillento -de mercurio;  un lugar deprimente, a Polinesio no le importaba la pobreza,  él busco el (17) catre, le pidió a la rubia que se quitara el vestido, y luego, que lo desvistiera a él, y que lo tratara como ella trataba a los  hombres…                              Lucrecia, toda una experta en materia de sexo, se dio a la tarea de repasar las posturas del (18) Kamasutra; y como dos amantes  insaciables hicieron el amor  hasta quedar  desmayados sobre la cama. Fue un canto madrugador  de un gallo, que los despertó.                                                                  

Aquiles, aguardaba tranquilo, tomando cerveza tras cerveza, y escuchando  (19)  un trío melancolico, disfrutaba  viendo las siluetas de las trabajadoras del sexo, que paseaban dentro del salón, de un lado a otro, como fieras en celo.

En camino a casa, Polinesio le confesó a su padre, que había pasado una noche inolvidable. Pero que se sentía enfermo,  que había visualizado la hora de su muerte . Desde ese día, cayó en estado febril, a grado tal que cayó en coma… jamás despertó.                                                                                                   Se especulaba que él había cumplido su  misión en la tierra… había hecho feliz a muchas personas, incluyendo a su padre.                             

Polinesio, falleció tranquilo; sus padres le hicieron un entierro solemne, donde la población entera los acompaño al sepelio, las campanas de la Iglesia repicaron incansablemente llamando a la población; había sido un ángel caído del cielo que había vivido con ellos.

Llamadas:                                                                                                                                         

(1)Armenia, antes población, situada en el Departamento de Sonsonate, El Salvador, America Central

(2)el benjamín, se le dice al hijo menor de una familia

(3)hamacas, consiste en una lona o red constituida por bramante o cuerda fina que se fija a dos puntos firmes, sirve para dormir y descansar el cuerpo.

(4)Convento, residencia del sacerdote de la Iglesia católica en  la población de Armenia.

(5)Maquilishuats, árboles ornamentales de nutridas flores amarillas o rosadas
  
 (6) bamba de oro, moneda de oro, que circulaba para comprar artículos.

(7)Puerto de Acajutla, un importante puerto colonial para el Imperio español, este como parte del Reino de Guatemala el cual a su vez estaba subordinado al Virreinato de Nueva España.

(8)Yunta, pareja de bueyes, de semovientes para transportar carga.

(9)  rio Tutunilco- un río situado en los alrededores de la población de Armenia.

(10) Chus, es el diminutivo de nombre Jesus.

 (11)  salón, asi le llamaban en aquel entonces a los prostibulos

 (12) pechos, estrofa de un verso de Federico García Lorca, del Poema “La Casada Infiel”.  

 (13) cántaro, vasija de barro

 (14) tu  Dulcinea-  personaje de Dulcinea del Toboso en la obra Don Quijote de Miguel de Cervantes.

(15) Pilsener, una cerveza salvadoreña tipo Lager producida por la compañía Industrias La Constancia

(16) candil,  una especie de lámpara fabricada que yenía una mecha de tela y encendía con gas..

(17) catre,  es el equivalente a una cama humilde,

(18) Kamasutra, uno de los más antiguos tratados del amor y la sexualidad.
.
Los hechos y personajes de esta historia son ficticios, cualquier semejanza  es pura coincidencia. 


domingo, 9 de diciembre de 2012

EL TORO POMPEYO POR DRA.MIREILLE ESCALANTE DIMAS


DOMINGO, 9 DE DICIEMBRE DE 2012



En la “Tierra linda de Guaymoco” (1)  en  diciembre  1947,  celebrándose  las fiestas patronales  en  honor a SANTA TERESA DE AVILA, de la Orden de las Carmelitas, se escuchaba en los atardeceres de los días jueves y domingos, en el kiosko del parque la música de la Orquesta Municipal,  -la Banda de Guerra-; y  muy de vez en cuando surcaban  por el aire las varas de cohetes, con estallidos estruendosos en el cielo.
Subiendo por la empinada calle, justo a media cuesta,  para llegar a la población, se apreciaba como todo un espectáculo brindado por la madre naturaleza  al Volcán de Izalco, conocido por los marineros navegantes  del Oceano Pacifico como el “Faro de Centroamerica”, por su continua  erupción de lava,  visible en el día,  como humareda gris saliendo del boqueron, y  por la noche, una candente serpiente de fuego que terminaba en la falda del mismo volcán.
 Las  calles estrechas, algunas  cubiertas  por rocas pachas, pequeñas, y  uniformes; y otras, polvorientas, tenían frente a  las casas  de bahareque,  pintadas de  cal, y a las orillas de sus aceras estaban  plantados Maquilishuats,  Cortez blancos  y amarillos, árboles de fuego, y otros. Donde no habían  árboles, se encontraban unos postes de madera sembrados; en ellos  se amarraban  las bestias de carga y caballar. Sus pobladores, hombres con trajes blancos de manta, usaban sombreros  pálidos  amarillos y desteñidos  de palma; las  mujeres de vestidos largos de seda multicolor, adornados  con encajes blancos,  transitaban por esas calles.. Abundaban (2) las carretas haladas por la yunta bueyes, las mulas, los burros, caballos y yeguas.
 En esa época del año,  el clima era fresco,  y muy de vez en cuando soplaban  ráfagas de viento, se  levantaban en medio de las calles,  pequeños torbellinos de tierra. Decían  que era cuando llegaba a bailar el diablo.
 La diversión era muy limitada;se reducia a las tertulias del parque donde se llevaban a cabo transacciones comerciales, y era además un punto de recreo donde el tiempo transcurría sin novedad alguna, bajo las sombras de los arboles milenarios, y frondosos estaban las comodas bancas de cemento. Por sus rumbos cardinales se respiraba paz y tranquilidad,  bueno ni siquiera habían defunciones, raramente  moría  la gente;  se desconocía totalmente la delincuencia; no existía la violencia - ni siquiera la “intra-familiar”,  y es más, ni siquiera se hablaba de  los derechos humanos.
 La Chabelita,  pequeña de estatura,  con ansias de vivir arrebatadamente, de blanca tez, cuerpo esbelto y andar cadencioso, entrada  a veinte años, lucía el cabello  ondulado, largo,  negro y brillante, de ojos almendrados color café, sin padre conocido, coqueta de nacimiento, invitó ese día  al joven  Moncho,  a una merienda.vespertina que ella  prepararía.  Este, también joven, de la misma edad, pero fornido y  más alto que ella, trigueño, de facciones pipiles, de ojos rasgados, vestía  pantalón y camisa, impecablemente blancas, de manta planchados y almidonados, y sin faltar su sombrero de palma, ni corto ni perezoso acepto la invitación.
Temprano –en horas de la tarde,, ambos enfilaron hacia la campiña.  La Chabelita iba cargando la cesta de mimbre con elotes cocidos,(3)  riguas  tortas de elote, yuca salcochada con (4) chicharrones y pepescas saladas; Moncho, llevaba en una jarra de barro cocido, el refresco de (5) “agua dulce”.
  Caminaron solo  medio  kilometro, pasando frente al cementerio del pueblo, pues  se acortaba el trayecto para llegar  al Cantón Tres Ceibas, lugar famoso por sus enormes haciendas, pobladas por árboles y montañas silvestres;  efectivamente ahí estaba la propiedad  de la niña Nena Sol llamada “Las Tres Ceibas”,  la Hacienda “Puerto Arturo” de don Ernesto Guirola, la Hacienda Copapayo de la familia Regalado-Dueñas,  la “Haciendita” del Abogado eminente, Dr. Mario Luis Velasco, y de  menor extensión “La Finca Buenos Aires”, del Coronel Felix Suncín.  En todos esos lugares, existía ganado vacuno y caballar;  por supuesto,  habían extensos cafetales donde existía como unica variedad, el café Borbón; habían sembrados  árboles frutales como paternos, marañones, zapotes, mangos, jocotes de corona,  mandarinas; especialmente, se había destinado un par de manzanas de tierra, donde se cultivaban naranjos de la especie Victoria- ésta,  reconocida por ser  la mas exquisita y dulce de las  naranjas..

La Chabelita y Moncho, asi com todo mundo, sabían  que en el naranjal,reinaba la  tranquilidad,  y lo mejor que era un lugar plácido y solitario, donde el aroma de la flor de azahar impregnaba el ambiente.  
 Nadie, pero nadie, se atrevía a llegar ahí, el único que se  asomaba diariamente,  y éso  que a las seis de la tarde,  era solo el campisto montado en su caballo andador  peruano, de color café rojizo, precisamente para llevarse a dormir al toro que cuidaba los naranjales.
Se trataba del toro Pompeyo -un toro negro de regular tamaño, fornido y bravo, como  un toro de lidia, que muy oriundo   como si fuera todo un gitano señorón, se pavoneaba de un lugar a otro  vigilando el naranjal. Su fama inmensa había alcanzado hasta la población de Armenia, -el Toro Pompeyo, tenía sus cuernos admirables porque además de ser enormes y afilados  estaban revestidas sus puntas con  acero.  Unos,. decían que era para protegerle  al toro, sus cuernos, y pero otros,  expresaban que los cuernos del toro Pompeyo, tenían el picudo  acero en los (6) “cachos”, para infundir respeto, temor y así alejar a los roba-naranjales. Sin embargo, el toro Pompeyo, sin el artefacto cónico de acero, estaba capacitado para matar únicamente con sus cuernos naturales.
Pero  la Chabelita y Moncho, anhelando estar a solas, para conversar, disfrutar de la merienda, de la exquisita bebida, y sin estar escondiéndose para amarse, se abalanzaron al otro lado del alambre de púas, justo en el territorio del toro Pompeyo; buscaron una sombra  refrescante para acomodarse bajo un árbol frondoso  de naranja..
Despues de la deliciosa merienda, Moncho se le acercó  a la Chabelita, primero acariciándole  el pelo azabache, y dándole  besos en la mejilla y en las manos… Ella no opuso resistencia, le encantaban  los mimos. Se recostaron tendidos sobre la tierra cubierta de hojas secas, y pasados unos minutos, la Chabelita se encontraba  suspirando y gimiendo de satisfacción, y  Moncho, muy viril, pero  exhausto. Me viene a la memoria, para describir la escena de amor, la estrofa de Lorca,(7) que dice:  “…….corri el mejor de los caminos, montado en potra de nacar sin bridas y sin estribos “.
Descansando y recostados en el suelo,escucharon en medio del silencio,un  (2) galope  en la tierra; rápidamente se incorporaron, y vieron a lo lejos, al toro Pompeyo a todo tropel, corriendo hacia la dirección donde ellos estaban descansando. .Sin pensarlo,  tuvieron que correr para salvar sus vidas. La Chabelita  dejó olvidada la cesta vacía, y Moncho, la jarra de barro; saltaron sobre el cerco de púas, para ponerse  a salvo del fiero animal. Huyeron asustados por  el toro Pompeyo, pero como éste estaba amaestrado, no saltó  el cerco,  sabía que el limite de  vigilancia de su territorio llegaba hasta  lo cercado. Nada más, ,el toro Pompeyo, muy ufano, rascó la tierra varias veces, para demostrar que había triunfado sobre los intrusos del naranjal, y se dió la media vuelta para continuar patrullando el natanjal,  dirigiéndose hacia el rumbo opuesto.

LLLAMADAS:
(1) Titulo dado a la ciudad de Armenia, Departamento de Sonsonate, El Salvador,  por Sr.Edgardo Posada de AURA
(2) transporte común de carga elaborado por un cajón  madera, inclusive hasta las llantas, tirado  por un par de bueyes, y guiado al frente por el boyero  que los dirigía con una vara rolliza  de madera, que terminaba en punta..
 (3)Platillos típicos del campo. Las riguas y tortas de elote, son elaboradas por el maíz tierno- llamado elote.
(4)chicharrones y pepescas- gordura del cerdo, y pescaditos tostados en comal
(5)bebida de origen pipil, elaborada de la piña y unos granos de maíz, dulce de panela y agua en abundancia;  la fruta  debidamente fermentada, de origen pipil..
(6) también asi le llaman a los cuernos del toro
(7)Estrofa del poema LA CASADA INFIEL, de Federico Garcia Lorca

sábado, 24 de noviembre de 2012

EL SECRETO DE UN ESPANTO
Por Dra.Mireille Escalante Dimas

 Dado a que fui hija “unica”, siempre tuve preferencias hacia mi persona. Mi infancia hubiera podido se común y corriente a la de cualquiera otra niña… pero ahora que soy adulta me doy cuenta que también mi familia era practicamente anormal.y fuera de serie.

 Mi abuelita Ercilia, una señora entrada en años, debido a que como yo tenía quizá unos cuatro años, la veía a ella muy pero muy anciana y con todas las enfermedades y pestes milenarias que le ajudicaban. Yo escuchaba a los mayores comentar “Dicen que pronto se va morir la Niña Chilita, que no pasa de este mes”.

Así que un buen día de verano, de clima cálido y el jardín vestido de coloridas flores, en la casa vieja y solariega del entonces mi querido pueblo de Armenia, del Departamento de Sonsonate, al despertarme, me encontré en el amplio y luengo corredor juasto al final de la sala, un flamante ataúd.

Yo, ni siquiera sabía de qué se trataba ese cajón de madera pintado color oro, y por supuesto ignoraba para que servía. El caso es que cuando los niños vecinos de la casa de mi abuelita llegan a jugar conmigo escondelero, y éstos se encontraban frente a frente con el ataúd, salían corriendo, y no los volvía a ver jamás… Me quedé sin amiguitos. Pero yo no me daba por vencida tan facil, jugaba y platicaba a solas; a mi me gustaba correr alrededor del ataúd… y si jamás me subí a dormir adentro de él fue porque estaba montado sobre un caballete de madera y era demasiado alto para mí, e imposible alcanzarlo, además la tapadera pesaba mucho y no podía destaparlo.

 Al año de estar ese ataúd –bajo techo- pero a la intemperie porque en el invierno azotaban las aguas lluvias adentro del corredor, y el ataúd sin estar cubierto, la pintura se iba descascarando y desgastando, que decidieron las hijas de la Niña Chilita,- mi madre Lolita y mi tía Amanda- que deberían protegerlo y guardarlo en un cuarto amplio y oscuro.

 Desde ese día y con el correr de los meses, comenzó el rumor de que el cuarto donde se resguardaba el ataúd, estaba embrujado; solo se oía el comentario, pero nadie tomaba iniciativa en averiguar de donde provenían los ruidos y espantos… Como yo no conocía el miedo, una de las tantas madrugadas, con el velo nocturno aún, me desperté y me acerqué al famosos cuarto, y constaté que efectivamente si se oían ruidos extraños, gemidos y suspiros.

Alcance a ver que en el suelo, sobre el ladrillo la silueta de mi niñera, la Tanchito- una jacarondosa quinceañera, abrazada con Chepe Mingo, el joven corralero que llegaba diariamente a dejar los botellones de leche. a eso de las tres o cuatro de la mañana en la yegua Centella, la cual era de pura raza peruana, y se le distinguia su casta y abolengo porque tenia un ojo azul y el otro, café,

 Yo, callé el secreto, y como de todos modos, desconocía lo que era el amor apasionado, nunca más volví a levantarme a curiosear… Así pasaron muchos años, pero muchos años, hasta que un dia decidieron tirar al fuego de la cocina, la madera podrida del ataúd; pues la abuelita Chilita vivió para mí, otros cien años.

sábado, 31 de diciembre de 2011

NUESTRA CONDESA DE ARMENIA.

Por DRA. MIREILLE ESCALANTE DIMAS

Así se le reconoce a Consuelo Suncin, Condesa de Saint Exupery, en Armenia, Departamento de Sonsonate, Republica de El Salvador, y en el mundo entero.
A Consuelo, se le admira entre otras cosas, el haber sido fuente de inspiración de los intelectuales más destacados de su época, del siglo XX, habiendo sido relacionada sentimentalmente y de manera especial con Enrique Gomez Carrillo, escritor de Guatemala, llamado El Principe de la Crónica, con Jose Vasconcelos, el Maestro de America, y por Antoine de Saint Exupery, autor de El Principio, cuya obra fue traducida a varios idiomas…

Su primer esposo, Ricardo Cardenas, un empleado de ventas de pintura WILLIAM P. FULLER, en San Francisco, California, de los Estados Unidos, según investigación efectuada por el Licenciado Edgardo Quintanilla, Abogado de Sherman Oaks, del Estado de California de los Estados Unidos, readguyendo de esta manera, la tesis del Doctor Francisco Mena Guerrero, de una inventiva excepcional, ya que para él (el Doctor Mena Guerrero), Ricardo Cardenas como no había sido famoso, ni destacado intelectual ó escritor, lo describiría como un Capitan del Ejercito Mejicano, y así se lo expuso al escritor ingles Paul Webster, quien lo plasmo erróneamente en su obra de la ROSA DEL PRINCIPITO.

La personalidad de Consuelo Suncín, puede describirse como una mujer “interesante”, llena de misterio, ya que su origen, en aquel entonces era desconocido. Jamás negó ser originaria de Armenia, a ella le llenaba de orgullo expresar su cuna.
Tuve el privilegio de conocerla personalmente, y de tener correspondencia durante muchos, pero muchos años… Recuerdo que me narraba anécdotas de cuando fue pequeña, en unión de su familia. Consuelo tuvo en total 4 hermanos, y 2 hermanas. Los hermanos fueron : FELIX HUMBERTO, FELIX FRANKLIN, FELIX HUMBERTO SEGUNDO, y RAUL ANTONIO; y las hermanas solamente 2: Amanda y Lola (Dolores). Cada vez, que nacía un hijo en la familia Suncin-Sandoval, había fiesta, y cuando nacía una hembrita, era un día común y corriente. A lo que doña Ercilia, le reclamaba al Coronel, que “Dios le castigaría” porque él amaba solo a los hombres… y así fue, poco a poco, fueron muriendo, de uno en uno, todos los hijos varones del Coronel Felix Suncín. Quedando reducida su familia a sus dos hermanas –Lola y Amanda-, y a sus padres : Ercilia, y el Coronel Felix Suncín Monchez. Las anécdotas que mas recuerdo son las que a continuación siguen:

El Coronel Felix Suncin Monchez, un militar retirado, dedicado a la caficultura y ganadería, tenía en una casa espaciosa situada en la población del centro de Armenia, Departamento de Sonsonate, de El Salvador, atrás del “Convento”, un consultorio de Medicina Natural. Ahí acudían sus trabajadores buscando cura para sus dolencias; a veces les resultaba la cura más dolorosa que su padecimiento; una vez, un enfermo llegó con un dolor de muelas insoportable, y el Coronel, fue a la cocina donde había leña candente, y puso a calentar un clavo de hierro de 3 pulgadas y cuando la punta de éste mostraba el color rojo encendido, se lo puso en la muela, donde tenía el dolor el enfermo… mató de esta manera el nervio de la muela, y así también le mató el dolor intenso de la muela.

Como Consuelo, era enferma de asma, enfermedad, que murió con ella, en el trayecto de su vida, encontró alivio, pero no cura…El Coronel preocupado profundamente por su dolencia, la hacia tomar leche de cabra, alegando que así tendría más fortaleza y defensas el cuerpo humano… En la biografia que escribió Fabianne Bradu, en su libro DAMAS DE CORAZON, narra que el padre de Consuelo era un Brujo, que la obligaba a tomar leche de cabra…

Un paseo de los años de 1908, cuando Consuelo de apenas siete años de edad, gustaba mucho de pasar el día entero, jugando en el Rio Tutunilco, y en la piscina del mismo nombre, como ella era enferma, y por no poder caminar ya que el cansancio la agobiaba, y para que no existieran preferencias, la familia entera montaba a caballo… Llevaban su almuerzo en cestas, y era un pic-nic el que disfrutaban. En ese lugar, nació la leyenda del Cangrejito de Oro, emblema de JOPROAR,(JOVENES PRO ARTE EN ARMENIA), según articulo de Edgardo Posada.

Otro lugar, muy especial para Consuelo, era Atecozol, un lugar enriquecido de variedades de árboles , prevaleciendo el Balsamo, con un riachuelo corriendo, y cuyas aguas llenan una piscina formada de roca pura, y le llaman Piscina de Atecozol; en un costado de esa piscina , justo en una de sus esquinas, hay un nacimiento natural de agua de Vichy. Al igual que el paseo del Río Tutunilco, la familia Suncin-Sandoval, se desplazaba a ese lugar, montando a caballo. Atecozol, cercano a la población y al Volcan de Izalco, que en aquel entonces no descansaba tirando lava de su cráter; ese Volcan calló para siempre en 1955, cuando se inauguro el Hotel de Montaña en el Cerro Verde.

Sin embargo, Consuelo y sus hermanas siempre estaban ocupadas, acompañaban al Coronel Felix Suncin Monchez cuando éste atendía constantemente las necesidades de una finca de café; doña Ercilia, madre de Consuelo, se desplazaba a la Finca para cocinar platillos conocidos y deliciiosos manjares, que degustaban sus hijas y su esposo. Consuelo, adulta, viviendo con Enrique Gomez Carrillo, le escribía cartas a su hermana Lola, donde le confesaba que añoraba los platillos exquisitos de su madre, doña Ercilia.

Por las noches tranquilas y calurosas en Armenia, gustaba, siendo ya una señorita Consuelo Suncin, de quince años, pasear en compañía de sus hermanas, y la “nana”, en el Parque de Armenia, conocido hoy, por Parque Tomas Regalado. Los jóvenes caminaban hacia la izquierda, mientras que las señoritas caminaban hacia la derecha –en sentido contrario. En el centro del Parque, donde existía, y aún permanece, el kiosco, amenizaba la Banda Municipal música popular en aquel entonces. Caminaban y caminaban hasta agotarse, para llegar justo a dormir.

La casa donde nació y vivió sus primeros años Consuelo Suncin, la conocí personalmente. En Armenia, sus calles eran empedradas… hasta hace poco, unos 30 años, poco más o menos, se pavimentaron de asfalta toda las calle de Armenia. En un inicio, solo la calle principal estaba pavimentada. La casa solariega, su construcción, tan alta como si se tratara de un templo cristiano, con puertas de madera de dos hojas, de un área de extensión de DOS MIL VARAS cuadradas. Sus habitaciones por lo menos, seis dormitorios amplios y todos tenías puertas para la calle, un corredor amplio donde pendían hamacas, una sala estilo barroco, que al abrir el balcón-ventana formado en semi-circulo, se admiraba la calle empedrada; un comedor inmenso que albergaba una mesa también grande, para doce personas… la cocina de leña estaba en el extremo de la casa, era amplia, tenía una pila inmensa para recoger agua, agua fresca, helada y pura, sin cloro.

La ultima vez, que Consuelo visitó Armenia, donde vivió quince días en compañía de sus hermanas, posó informalmente para una fotografía. En dicha fotografía se encuentran en unión espiritual, las tres hermanas y su cuñado, el Dr.Alejandro Escalante Dimas.

Consuelo Suncín, Condesa de Saint Exupery, se destacó en Paris, Francia, exhibiendo en varias Galerias de renombre su obra: Cuadros al oleo, y a carboncillo, como pintora; esculpio al Principito y a su amado Antoine de Saint Exupery, como escultora, y como escritora, su libro “OPPEDE”, Traducido al español. Su vida, falleciendo a la edad de 78 años, fue muy corta para la humanidad, porque ella pudo haber dado mucho más de su arte. Y lo mejor, siempre reconoció que sus raíces estaban en Armenia, del Departamento de Sonsonate, Republica de El Salvador; por esa razón Armenia es conocida mundialmente. De esta manera es que se ha ganado el nombre de NUESTRA CONDESA DE ARMENIA.

Nota de la autora: Esta fue la disertación en la Celebración de la Festividades de Navidad de JOPROAR, el 17 de Diciembre del 2011, en Armenia.

martes, 3 de noviembre de 2009

LA VACACION DE CLOE

Por Mireille Escalante Dimas
Cloé se preparaba para su descanso en el Lago de Coatepeque (1), en
compañía de su hermana menor May y de Oscar, un español montañes de
Santander, cuarentón, a quien ella daba ordenes con una sola mirada, y
él las cumplía a cabalidad. El lago había regresado a su apogeo con la
leyenda de la “descarnada”. Contaban los aldeanos del pueblo, que en
las riberas del lago, a medianoche, en luna llena, se paseaba en
cueros, una extraña figura, casi esquelética, de pelo largo,
recorriendo a todas horas, los alrededores; falleciendo
instantaneamente aquél que no soportaba su fea y estrafalaria imagen.

Cloé, una mujer entrada en sus sesenta años, mayor dos años que May,
expresaba que a pesar de haber recorrido el mundo entero, conocer
lugares bellos, exóticos, - Spas exclusivos y selectos-, ella siempre
añoraba bañarse en las aguas medicinales, azufradas provenientes de
las entrañas del “Ilamatepec”.(2), en el Lago de Coatepeque.

Llegaron al Hotel EL LAGO, (3) donde solicitaron las dos habitaciones
que habían reservado con anterioridad; una para Cloé y May, y la otra,
para Oscar.

Lo primero que destacó Cloé fascinada admirando las aguas celeste-
verdes, cuyo oleaje besaba suavemente la orilla de blanca y fina
arena, fue el recibir la suave brisa acariciando su humanidad, y el
cálido clima que la envolvía sin llegar a sofocarla .

En el Hotel, había una piscina, pasillos decorados con plantas, y un
salón amplio cuyas puertas estaban adornadas de cortinas rojo cereza,
donde se albergaba el restaurante; y afuera un jardín de vistosas
flores que desembocaba en el largo y estrecho muelle artesanal
elaborado por tablas de madera de mangle. Al caer la tarde, y de
manera reverencial los tres, al ponerse el sol, le rendían culto
místico, cuando éste desaparecía en el horizonte, muy atrás de la
cónica arboleda, venerándolo como los antiguos egipcios.

Por la noche, admiraban el cielo despejado, con todas las estrellas
del firmamento, la luna llena con su cara redonda y plateada
iluminando el paraje, distinguiéndose las diferentes constelaciones y
galaxias.

El lugar escogido y preferido por las hermanas, Cloé y May, para
charlar incasablemente, era el muelle, al aire libre, donde las
palabras se iban con el viento, al son del oleaje rompiéndose
constantemente en medio del silencio; el tema favorito escogido, era
sobre los diferentes maridos que ellas, habían conocido en el
transcurso de sus vidas, hablaban de sus experiencias maritales;. May
recordaba nostálgica a Napoleón, su último marido, quien tristemente
falleció en un día de la fiesta de agosto (4) en 1955, murió debido a
un disparo, aún sin averiguar si fue suicidio, ó si fue asesinato;
Cloé , suspirando, expresaba que su primer marido, Ricky, siempre la
había apoyado incondicionalmente; absteniéndose luego de continuar sus
comentarios por respeto a Oscar, cuando éste se acercaba, ya que él
las atendía, sirviéndoles copas de champán rosado francés, vino
tinto, y variedad de tapas para picar.



Así permanecían hasta el inicio de la madrugada; retirándose
posteriormente a sus dormitorios; May, padecía de insomnio pero al
recostarse en la cama se hacía la dormida; Cloé, creía que había
conciliado el sueño, y con sumo cuidado salía sigilosa de la
habitación, en busca de Oscar. May, analizaba que por su edad
avanzada, Cloé caí en ridículo apeteciendo marido; sin embargo
llegaba a la conclusión lógica que quizá por Oscar ella se mantenía
activa sexualmente.

Después de transcurrido un tiempo prudencial en que Cloé se hubiera
escabullido del dormitorio, May iba en su busca. Instintivamente se
dirigió al muelle, donde al final de éste la encontró, con Oscar,
ambos completamente desnudos. May presenció una escena romántica, de
amor; distinguía la silueta de Oscar bajando al centro del placer, al
pozo escondido e íntimo de Cloé, mientras ella se movía
cadenciosamente, con sus piernas entre abiertas.

May, comprensiva y con un alto nivel de cultura, regresaba al
dormitorio, a conciliar el sueño pensando en la dicha de su hermana, a
la vez cuestionándose - ya que jamás
comprendió - los motivos de Cloe para esconder socialmente a Oscar
como su marido su compañero de vida, quien además le hacía amena la
vida brindándole momentos de gozo y alegría; May se contestaba que
tal vez era por la brecha de generaciones que existía entre ellos, o
para dar la imagen de ser una viuda decente y fiel, que le guardaba
respeto a la memoria de su último difunto marido, ó sería porque Oscar
carecía de un bajo nivel de cultura, pero sí sabía a ciencia cierta,
por lógica, que era un “burro” brindándole placer.

Al día siguiente, Cloé se levantaba a mediodía, cantando como un
jilguero, vistiendo coquetamente una batita casi transparente,
luciendo orgullosa su enmarañado triangulo. May, solamente observaba
como una mujer tradicional, a la usanza antigua, ella carecía de
trajes transparentes.

Al caer la noche, y con los destellos de los rayos de la luna
alumbrando, Cloé desaparecía largo tiempo del dormitorio y. May salía
a buscarla. En esta ocasión, la encontró tirada en el piso de tablas
del muelle, con la batita arriba hasta la cintura, y sobre ella,
Oscar, quien se movía ondulante y cadencioso. A pesar de la oscuridad
y de estar retirada, distinguió que él la tenía robusta e inmensa.
Entonces, comprendió la magia del amor que le profesaba Cloé,

Las siguientes noches fueron para May de insomnio, mientras que para
Cloé estupendas y de gozo..

A May le surgía la incógnita sobre la fogosidad de su hermana
sesentona, porque ella, que no llegaba aún a los sesenta, no se sentía
atraída para hacer el amor; reconocía que en su juventud había
disfrutado incansablemente, pero ahora estaba aplacada.

La semana transcurrió en el Lago de Coatepeque como una efímera luna
de miel para Cloé, en cambio fueron unos largos, cansados y tortuosos
días, para May.





LLAMADAS:

(1) Lago de Coatepeque, considerado como un hermoso lago, situado en
las cercanías de la población de Coatepeque, Departamento de Santa
Ana, El Salvador. Su formación es un cráter de un volcan extinto, con
conexión subterránea al Volcán de Santa Ana, el cual se mantiene en
actividad, sus aguas son consideradas medicinales debido al azufre.

(2)“Ilamatepec”., el nombre indígena con el que se conoce el Volcán de
Santa Ana.

(3) Hotel EL LAGO, hotel inaugurado en el Lago de Coatepeque durante
los años sesenta, catalogado como 5 estrellas.

(4)la fiesta de agosto, celebración nacional que conmemora al
Patrono de El Salvador, llamado DIVINO SALVADOR DEL MUNDO, el día 5 de
agosto, en San Salvador, El Salvador.

Todos los personajes son ficticios, al igual que las historias, si
hubiere alguna semejanza en particular con alguna persona, hecho o
lugar, es una mera coincidencia.

PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIALMENTE.

SOBRE LA AUTORA:
MIREILLE ESCALANTE DIMAS, Salvadoreña, desarrolla literatura del
género literario “Romántico erótico”.

Ha escrito la obra: “MI TIA CONSUELO DE SAINT EXUPERY: LA SACERDOTISA
DE LA DIASPORA SALVADOREÑA, que oportunamente se publicará.