Amaneció un dia como cualquier
otro, soleado, con vientos suaves, era el 10
de Octubre de 1986. Me dirigí a mi Bufete,
en el corazón de San Salvador, casi
atrás del edificio mármol verde-jade del Banco Hipotecario de El Salvador, a
media cuadra del Cine Izalco; en la esquina esta Edificio Julia Duke, lindando con
el Edificio Central -Dueñas, ubicado enfrente del Parqueo del Cine Libertad, justo
en el quinto piso estaba mi Bufete, asistido por un secretario, el ahora
Licenciado Luis Angel Velasquez Gomez.
Me esperaban dos
señores que pertenecían a una Cooperativa de Rosario de Mora, los había citado
para las once de la mañana; naturalmente a esa hora comencé a elaborarles la
Escritura Pública que me habían
solicitado. El caso fue, que llegada las doce en punto de ese día diez de Octubre, mi secretario se retiró de la
oficina, bajó por el ascensor, y llegó tranquilo a la planta baja, cuando
sobrevino el fuerte temblor; en cambio, yo, estando en el quinto piso, sentí el suelo moverse y brincar.
Los señores asustados adentro de mi Bufete, se mecían de un lado a
otro, sentados en el sofá, sus caras
pálidas y desfiguradas por el susto… hubo un momento que la actividad cesó, y les
indiqué, “salgamos caminando, porque el temblor nos está dando tiempo”, y así hicimos… Por
las gradas bajaban las personas amontonadas,
despavoridas buscando la salida a la calle.
A mis clientes ya no
los ví, tomaron las de (1) “Villadiego”, pero afuera en la calle, me esperaba
Luis Angel; me reuní con él; luego se escuchó un fuerte estruendo, era el
edificio donde se localizaba del Cine Izalco que colapsaba, afortunadamente no
estaba dando función, aún se encontraba cerrado.
La gente aterrorizada se había refugiado en el
Parqueo del Cine Libertad, lugar amplio, sin construcciones ni arboles. Una señora asustada, entrada en años, fanática
religiosa y temerosa de ver derrumbarse los edificios de cemento, se hincó a
inmediación de la calle pavimentada frente al Cine Apolo, gritando convencida:
“Se cumplen las Sagradas Escrituras, arrepiéntanse de sus pecados, que este es
el fin del mundo”; por supuesto que los transeúntes la veían sorprendidos,y apuraban el paso; los vehiculos
automotores parados, las sirenas de ambulancias y de los radio-patrullas sonando las alarmas, enmedio de un embotellamiento
de carros,causado por el caos.
Con Luis Angel caminamos por esas
calles caóticas, vimos casas y edificios totalmente destruidos, como si
hubieran sido construidos de palitos de fosforos. Nos dirigimos a pie, buscando las orillas de San Salvador en dirección a la
Terminal de Occidente, nos tardamos dos horas para llegar; logramos subirnos a
un bus que se dirigía a Santa Ana, para bajarnos en (2) Ciudad Merliot. Así llegué a casa… ya
por la tarde, cuando se habían calmado los ánimos, LuisAngel se encaminó hacia su vivienda.
Ese terremoto, ocurrió
en (3) plena guerra civil. Fue
catalogado como uno de los sismos más destructivos en El Salvador. La cifra de muertos fue de 1,500, y 200,000 damnificados,
según el historiador Thomas Anderson, en su libro Politics of Central America,
1988, con una intensidad de 7.5 grados en la escala de
Richter y una intensidad de IX en la escala de Mercalli,
causando daños considerables a la infraestructura de la ciudad de San Salvador, siendo el foco
de la tragedia el edificio Rubén Darío ( símbolo de la tragedia.)
El Gran Hotel San
Salvador, también colapso, falleciendo en su interior el propietario. Otros edificios dañados fueron el edificio
Dueñas, ubicado frente a la Plaza Libertad (donde estaba mi Bufete profesional);
El edificio del Instituto Salvadoreño del Café; El edificio Tazumal; El Hospital
Nacional de niños Benjamín Bloom, (en el
cual se registró un único fallecido: el cual murió al fallar el aparato
respirador); La Biblioteca Nacional y
Ministerio de Educación; El Ministerio
de Hacienda y sus Torres, Los Ministerios de Planificación, de Trabajo, de
Agricultura y Ganadería y la sede de la Dirección General de Correos; El Edificio
Rodríguez Ruiz; El edificio de la compañía Tropigás; El edificio Torre López,(en
cuyo sótano funcionaba el cine Izalco) ; El edificio CEFESA; La Universidad de
El Salvador en diversos edificios; El colegio Externado de San José; El
monumento al Divino Salvador del Mundo( el cual fue reconstruido por mandato
del Presiente Duarte) ; La escuela Santa Catalina,(en el Barrio San Jacinto)
donde murieron 41 niñas y 1 niño; El Hospital General del Instituto Salvadoreño
del Seguro Social; aparte de los
edificios del centro de San Salvador; hubo considerables daños en los
barrios San Jacinto, La Vega, Candelaria, y especialmente el barrio Santa
Anita, el cual quedó reducido a escombros casi en su totalidad.
Los habitantes del reparto Santa Marta,y Los Planes de Renderos, entre otros, quedaron incomunicados al hundirse la
principal calle de acceso. En este lugar también hubo daños considerables a las
casas.
En la zona norte de
la capital, los daños no fueron tan severos, sin embargo algunos edificios de
la llamada Super Manzana Zacamil y Colonia Libertad colapsaron.
El terremoto causó que más del 90% del
sistema de salud quedara dañado.
Muchos escenarios deportivos resultaron
seriamente dañados, entre estos tenemos:
Los muertos se calcularon en cerca de
1,500. Sólo en el edificio Rubén Darío se calcula que murieron 500 personas.
100 mil personas resultaron damnificadas y los daños materiales se calculan en
1.5 billones de dólares
LLAMADAS
(1) “Villadiego”,
salir huyendo:
(2)
Ciudad Merliot: zona intermedia, a la altura de
la Carretera del Puerto de La Libertad, conecta San Salvador y Santa Tecla.
(3) Guerra Civil desatada desde 1980, durando hasta 1992(Acuerdos Paz).
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