domingo, 21 de julio de 2013

SOBRE IMPUNIDAD Por MIREILLE ESCALANTE DIMAS


                                   
El sábado por la tarde, fin de quincena y día de pago para los trabajadores de la Finca Argentina en el Cantón Tierra Colorada (1), jurisdicción de San Julián Departamento de Sonsonate, El Salvador,  31 de Octubre, la casa patronal-una cabaña de costilla  de madera- había amanecida adornada en el corredor con calabazas huecas, y en la puerta, pegada una figura de cien pulgadas de papel crespón negro y amarillo,  una  brujita montada en  escoba,
El suelo  de  barro rojizo cubría  la calle, a los lados  árboles de bálsamo y cafetales, el mismo Río Banderas zig zagueba cruzando su ruta, nacía en el pueblo y seguía su curso hasta arriba del valle; llegaba a la casita de campo. En esa noche, de “brujas” se  encendían las candelitas dentro de las calabazas huecas,  la casa patronal al igual que las  del resto del Cantón, estaba a oscuras, no había llegado el progreso, y no se conocía la luz eléctrica.
La parranda  se iniciaba con el reventar de cohetes de vara, de los que van al cielo infinito, explotando ruidosamente en el aire con “POOM”, “POOM”, a las siete de la noche en punto; se oía el gemir de las guitarras, de las mandolinas, de las concertinas, y cundía el ambiente oloroso a “Muñeco” y “Mechazo” (2). La alegría se escuchaba rompiendo el silencio, con  carcajadas, vozarrones fuertes y gritones de los jornaleros, quienes siempre iban acompañados de sus largas guarisamas (3), las que estaban preparadas para cortar en el aire, un fino cabello por mitad (4). La fiesta, exclusiva para los hombres –a las mujeres no se les permitía compartir esa alegría- ellos, libremente podían embriagarse; terminando generalmente a las doce de la noche, y siempre, pero siempre, con una tragedia: un matado.(5) Si no, es como si no hubiera habido celebración.

Justo a pocos metros de la finca , y pasada la medianoche, se escuchó una riña callejera.  Lalo y Felipe se encaminaban  a sus casas, y por esas situaciones que ocasiona una borrachera , en que se nublaban los sentidos, comenzaban los reclamos.                                                           
-Vos, Lalo, cuando llegas a mi casa, y la Licha te abre la puerta, te quedás viéndola  insistentemente;  bien sabés que es mi mujer amada.- le reclamaba Felipe.
-No, hombre, yo a tu mujer la respeto!- le respondía Lalo.
-¡ Eso no te lo creó, y sabés que antes de otra cosa suceda, ya voy a arreglar esta situación!- le decía Felipe empuñando  el filoso corvo, y sin más ni más le asestó un machetazo, causándole una herida  al cuello, precisamente en la yugular, solo le dió un filazo.
Lalo, se desangró hasta que su corazón dejó de latir .
Felipe, huyó del hecho del crimen, a refugiarse a su casa, a buscar a la Licha,  se presentó ante ella, con la frialdad de un asesino.. . No le comentó lo sucedido y se acostó a dormir la borrachera.  Estaba seguro,  por la oscuridad, que no hubo testigo alguno  de lo ocurrido;  conservando  para si el secreto.                                                                                                             
Sin embargo, al amanecer del día siguiente los familiares de Lalo  lo encontraron encogido y muerto, en la calle vecinal del cantón, bajo un frondoso amate. Después del entierro de Lalo, la viuda, los padres , y los parientes más cercanos, conocidos como dolientes, se apersonaron  al  Puesto de la Guardia Nacional  de San Julián, a denunciar el homicidio… y a pedir “justicia”.
La extinta y Benemerita y siempre bien recordada Guardia Nacional, tomó interés en el caso, entrevistó a todos los vecinos del  Cantón Tierra Colorada, pero fueron infructuosas sus investigaciones. Los parientes de Lalo tenían confianza en que la Guardia Nacional iba a señalar al asesino de Lalo, porque se decía que los Guardias con su uniforme caki, y chaqueta manga larga, botas altas color negras, casco café, y fusil con un yatagán en la punta, había combatido la criminalidad donde las patrullas cantonales habían fracasado, llevando la tranquilidad a la población, y deteniendo una ola de crímenes- muchos años atrás. Su fama culminó, con el “Chele Medrano”, el General Jorge Alberto Medrano, Director de la Guardia Nacional, y que para la “guerra del futbol” conocida también como la “guerra de las Cien Horas” , el 14 de julio de 1969, El Salvador, lanzó un ataque contra Honduras. acercándose a la capital hondureña; en esa época  el Chele Medrano se adentró a territorio hondureño, traspasando las filas enemigas, vestido de sacerdote, montado en un burro. La Organización de Estados Americanos intervino en el conflicto,y le ordenó a El Salvador retirara sus tropas…
Uno de los requisitos para ser Guardia Nacional, era saber pelear cuerpo  a cuerpo… tan es así, recordando una anécdota de un hecho ocurrido, después del segundo terremoto del año 2001, 13 de febrero, la carretera de Los Chorros, que conecta Santa Tecla con Lourdes ó Poliedro, el tráfico era lento, y peligroso leyéndose incluso carteles que decían “ TRANSITA BAJO SU PROPIO RIESGO”. Pues un día de tantos, se conducía en su vehiculo Toyota Corolla, 1200, año 1980 un señor de setenta y cinco años, cuando dos  jóvenes en un auto del año 2000, de carrera, Mitsubichi Eclipse, le sobrepasaron el señor quien manejaba calmado, y se bajo el conductor a reclarmarle al señor que debería apurarse, mientras le asestaba un golpe con la mano; el señor, astuto le tomó en el aire la mano, le hizo un llave de lucha libre, le dio varios golpes a la cara, y solo con los puños cerrados, el joven fue a parar al Hospital San Rafael por tres días; y avergonzado que un “viejito de 75 años” lo había golpeado. Hasta le fecha ese joven pendenciero, ignora que ese señor, había sido adiestrado en la Guardia Nacional, cuando el General Medrano había sido Director…
 Pero regresando, al homicilio de Lalo, el proceso se inició  en el Juzgado de Paz de San Julián, “Sobre averiguar”. No tenían nombres de Indiciados, ni de Imputados! Le dieron curso a las entrevistas de vecinos aledaños, inspecciones en el lugar del crimen,  e investigaciones del caso, tomaron declaración a los testigos de la fiesta;  testigos del hecho no habían. Sin embargo, ni siquiera nombraban sospechosos; no pudieron recabar ninguna prueba.
 El Juez de Paz, consideró que no había mérito para continuar el juicio, -sin pruebas- solamente existía  el “cuerpo del delito”, en este caso, lo constituía el cadáver de Lalo, el cual estaba plasmado en la Hoja firmada por el Médico Forense, con la cual se comprobada la muerte violenta –el homicidio de Lalo. Nadie pudo aportar elementos suficientes, y como ocurre siempre con la justicia, por no haber “Indiciado” para juzgar, se ordena “Archivar” el proceso. No hay prueba, no hay imputado.
El homicilio de Lalo ocurrió hace treinta años,

Actualmente, con los Acuerdos de Paz de 1992, y el reconocimiento de los Dercechos Humanos,  desaparecieron todos los “Cuerpos represivos”, y se formó la Policía Nacional Civil.  En casos de homicidios, igual hace las invesigaciones del caso la Policía Nacional Civil, y no hay avance alguno,  quedan impunes los miles de muertes, y de homicidios. La  escalada de violencia, va en aumento, con la única diferencia que la causa de  muerte, en aquella ocasión fue ocasionada por los celos, pero hoy por hoy, se especula que es por el placer de matar, solo por matar. 

NOTAS DE LA AUTORA
(1)Cantón Tierra Colorada, jurisdicción de San Julián, Departamento de Sonsonate, El Salvador.
(2) “Muñeco” y “Mechazo”: bebidas embriagantes populares vendidas por la Administración de Rentas del Departamento de de Sonsonate
(3)guarisamas: Llamados así al arma blanca, un filoso cuchillo largo con mango de madera, conocido como “ corvo” ó “machete”.
(4) Cortar en el aire un fino cabello por mitad- asi se  comprueba  su excelente filo.
(5)matado: un homicidio, una persona fallecida trágicamente.
(6) Juzgado de Primera Instancia de Armenia-oficina  dependencia de la Corte Suprema de Justicia, generalmente donde se inician los procesos criminales.


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