En (1) Finca Lutecia, del Cantón Tres Ceibas, había
nacido Rayito, el orgullo de la niña Lola, pues se trataba de un caballito
especial, hijo de Centella, una yegua colorada peruana de paso y de un sendo caballo
pura sangre cuarto de milla, matizado su
pelaje blanco con parches negro y marrón, que vivía y pastaba en (2) Puerto
Arturo.
Rayito, igual a su padre,
de quien había heredado su linaje, le gustaba correr por las tardes en las
calles abiertas de la finca, dando tremendo espectáculo a (3) los colonos. Se llegó el día en que tuvo que
ponérsele el fierro en la anca derecha… y
al siguiente día después de ponerle la marca del fierro, ese mismo
hombre, llegó por la noche con otros cuatreros
en un camión,-donde secuestraron a Centella y a Rayito. La niña Lola hizo la
denuncia del robo en la Oficina de la Policía Nacional Civil de (4) Armenia… y
hasta la fecha se desconoce el paradero de esos bellos ejemplares.
Habiendo transcurrido tres
años más tarde, del lamentable robo, la niña Lola había sido invitada, a un evento atractivo en (5) Izalco : a la carrera de cintas a
caballo, en celebración de las Fiestas Patronales; éstas se llevarían a cabo en la ancha calle polvosa
lindante con el (6) Balneario de Atecozol.
La
carrera de cintas, es un juego originario de España, derivado de los torneos y
justas medievales. Este juego consiste en acertar a introducir la picas de madera de unos 20 cm aproximadamente a un
aro metálico o anillo de unos 2 centimetros
de diámetro, que se cuelgan atados en unos carretes. El caballista al
embocar a galope la pica en el anillo,
luego tira de ella, haciendo que la cinta se desenrolle durante la carrera del
caballo. El ganador es aquel caballista que consigue recoger el mayor número de
aros de cintas. Se les otorgan premios, a veces consistentes en dinero en
efectivo.
La carrera
se realizaba al rumbo sur de la calle del Balneario Atecozol, a primera hora de
la tarde de un día domingo. Los jinetes participantes ascienden a la cantidad
de noventa; cada uno montado en briosos corceles. A un lado, sobre una tarima
de madera, amenizando la tarde se encuentra el mariachi, y cuando éste descansa,
el equipo de sonido toca rancheras con un DJ.
Los
espectadores, bajo toldos, protegiéndose del sol a un lado de la pista polvosa,
comodamente sentados en sillas plásticas con sus respectivas mesitas, toman sus
bebidas, cerveza Pilsener, licor, y Coca.cola.
Las señoras y los niños, comen carne
asada de (7) pelibuey con chorizo y chirmol, mientras al frente los
caballerangos, uno a uno van desfilando a galope tendido intentando coger el aro de la cinta. El
público asistente situado a un lado de la calle, escuchando la música tocar; la
calle está totalmente despejada para la competencia.
En medio de
tantos alazanes y corceles, sobresalía un caballo blanco, parchado de negro y marrón, muy parecido a Rayito, -al que
le robaron a la niña Lola- moviendo la cola, y bailando al son de la música;
cuando corría, sus patas escasamente tocaban el suelo, iba a la velocidad del
viento; lo montaba su jinete, un apuesto
muchacho joven de veinte años, trajeado
con pantalones negro de cuero, camisa fina y de marca estilo “cowboy”, botas
negras altas de cuero, y sombrero negro de piel. La niña Lola, se emocionó al
ver a ese caballo, que entre ceja y ceja, se le metió que era “su Rayito”, y se
sintió muy feliz, de ver lo saludable, hermoso, desarrollado, apreciado, y
cuidado que estaba. Pues antes de finalizar el torneo de la carrera de cinta,
se lo llevaron en un pick-up; en la cama del vehículo iba Rayito escoltado por
seis muchachos como si se tratara de todo un personaje importante. Esto,
terminó de confirmar la sospecha de la niña Lola. El miedo, y terror de que se
descubriera el origen del caballo, hizo que se lo llevaran sin pedir el premio.
Posiblemente entre la concurrencia reconocieron a la niña Lola; pero ella
estaba muy lejos de reclamarlo, al contrario,
estaba feliz de que el destino de Rayito se había cumplido, un bello
ejemplar nacido para competir en carreras, hijo de un pura sangre cuarto de
milla!!!.
LLAMADAS
(1) Finca Lutecia, situada en Cantón de Tres Ceibas,
jurisdicción de Armenia, Departamento de Sonsonate. Republica de El Salvador
(2) Puerto
Arturo, una hacienda situada casi frente a Finca Lutecia.
(3) los colonos, refiérese a las personas viviendo y
trabajando en finca.
(4) Armenia, situada sobre kilometro 41 carretera a
Sonsonate.
(5) Izalco, jurisdicción de Sonsonate, Republica de
El Salvador; población, cuya fama viene del Volcan conocido otrora por
navegantes del Pacifico, como “Faro de Centroamerica,
(6) Balneario Atecozol, una piscina enorme elaborada
de roca, con nacimientos naturales de agua de Vichy, actualmente administrada
por el Instituto Salvadoreño de Turismo (ISTU).
(7) Pelibuey: es una variedad de oveja que no tiene lana.
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