viernes, 22 de noviembre de 2013

CARRERA DE CINTAS A CABALLO por Dra. Mireille Escalante Dimas

                                                                                                        
En (1)  Finca Lutecia, del Cantón Tres Ceibas, había nacido Rayito, el orgullo de la niña Lola, pues se trataba de un caballito especial, hijo de Centella, una yegua colorada peruana de paso y de un sendo caballo pura sangre  cuarto de milla, matizado su pelaje blanco con parches negro y marrón, que vivía y pastaba en (2) Puerto Arturo.
Rayito, igual a su padre, de quien había heredado su linaje, le gustaba correr por las tardes en las calles abiertas de la finca, dando tremendo espectáculo a (3) los  colonos. Se llegó el día en que tuvo que ponérsele el fierro en la anca derecha… y  al siguiente día después de ponerle la marca del fierro, ese mismo hombre,  llegó por la noche con otros cuatreros en un camión,-donde secuestraron a Centella y a Rayito. La niña Lola hizo la denuncia del robo en la Oficina de la Policía Nacional Civil de (4) Armenia… y hasta la fecha se desconoce el paradero de esos bellos ejemplares.
Habiendo transcurrido tres años más tarde, del lamentable robo, la niña Lola había sido invitada, a  un evento atractivo en  (5) Izalco : a la carrera de cintas a caballo, en celebración de las Fiestas Patronales; éstas  se llevarían a cabo en la ancha calle polvosa lindante con el (6) Balneario de Atecozol.
La carrera de cintas, es un juego originario de España, derivado de los torneos y justas medievales. Este juego consiste en acertar a introducir  la picas  de madera de unos 20 cm aproximadamente a un aro metálico o anillo de unos 2 centimetros  de diámetro, que se cuelgan atados en unos carretes. El caballista al embocar a galope  la pica en el anillo, luego tira de ella, haciendo que la cinta se desenrolle durante la carrera del caballo. El ganador es aquel caballista que consigue recoger el mayor número de aros de cintas. Se les otorgan premios, a veces consistentes en dinero en efectivo.
La carrera se realizaba al rumbo sur de la calle del Balneario Atecozol, a primera hora de la tarde de un día domingo. Los jinetes participantes ascienden a la cantidad de noventa; cada uno montado en briosos corceles. A un lado, sobre una tarima de madera, amenizando la tarde se encuentra el mariachi, y cuando éste descansa, el equipo de sonido toca rancheras con un DJ.
Los espectadores, bajo toldos, protegiéndose del sol a un lado de la pista polvosa, comodamente sentados en sillas plásticas con sus respectivas mesitas, toman sus bebidas, cerveza Pilsener,  licor, y Coca.cola.  Las señoras y los niños, comen carne asada de (7) pelibuey con chorizo y chirmol, mientras al frente los caballerangos, uno a uno van desfilando a galope tendido intentando coger el aro de la cinta. El público asistente situado a un lado de la calle, escuchando la música tocar; la calle está totalmente despejada para la competencia.
En medio de tantos alazanes y corceles, sobresalía un caballo blanco, parchado de  negro y marrón, muy parecido a Rayito, -al que le robaron a la niña Lola- moviendo la cola, y bailando al son de la música; cuando corría, sus patas escasamente tocaban el suelo, iba a la velocidad del viento; lo montaba su jinete,  un apuesto muchacho joven de veinte años,  trajeado con pantalones negro de cuero, camisa fina y de marca estilo “cowboy”, botas negras altas de cuero, y sombrero negro de piel. La niña Lola, se emocionó al ver a ese caballo, que entre ceja y ceja, se le metió que era “su Rayito”, y se sintió muy feliz, de ver lo saludable, hermoso, desarrollado, apreciado, y cuidado que estaba. Pues antes de finalizar el torneo de la carrera de cinta, se lo llevaron en un pick-up; en la cama del vehículo iba Rayito escoltado por seis muchachos como si se tratara de todo un personaje importante. Esto, terminó de confirmar la sospecha de la niña Lola. El miedo, y terror de que se descubriera el origen del caballo, hizo que se lo llevaran sin pedir el premio. Posiblemente entre la concurrencia reconocieron a la niña Lola; pero ella estaba muy lejos de reclamarlo, al contrario,  estaba feliz de que el destino de Rayito se había cumplido, un bello ejemplar nacido para competir en carreras, hijo de un pura sangre cuarto de milla!!!.  

LLAMADAS
(1)   Finca Lutecia, situada en Cantón de Tres Ceibas, jurisdicción de Armenia, Departamento de Sonsonate. Republica de El Salvador

(2)    Puerto Arturo, una hacienda situada casi frente a Finca Lutecia.

(3)    los  colonos, refiérese a las personas viviendo y trabajando en finca.

(4)   Armenia, situada sobre kilometro 41 carretera a Sonsonate.

(5)   Izalco, jurisdicción de Sonsonate, Republica de El Salvador; población, cuya fama viene del Volcan conocido otrora por navegantes del Pacifico, como “Faro de Centroamerica,  

(6)   Balneario Atecozol, una piscina enorme elaborada de roca, con nacimientos naturales de agua de Vichy, actualmente administrada por el Instituto Salvadoreño de Turismo (ISTU).

(7)   Pelibuey: es una variedad de oveja que no tiene lana.


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