Amanecía una fresca madrugada, en la (1) “ciudad Heroica”,
iniciaba e1 año 2011, muy cerca de la(2) “Finca Modelo”, la tía Sara, una
señora entrada en sus años, con su pelo totalmente cano, las arrugas de su
frente, surgidas por tanto sufrimiento, con cutis de porcelana natural sin
utilizar maquillaje; su hijo Samuel,
había sido vilmente asesinado sin causa justificada, un par de años atrás,
porque éste le había reclamado al motorista de un carro, que se moviera del
centro de la calle debido a que obstaculizaba el paso de los vehículos, el sujeto, posiblemente drogado, se acercó
donde Samuel, contestándole agresivamente “Compra la calle”, al momento que le disparaba
a quema ropa al pecho, con un revólver.
Para colmo de
colmos, la tía Sara recién había enviudado. Ella vestía de luto, siempre usaba trajes negros que le llegaban al
tobillo… Se levantaba por la madrugada diariamente a las cuatro en punto, se
bañaba y cuando las campanadas de la Iglesia Católica de Santa Lucía se
escuchaban repicando insistentemente llamando a Misa, la tía Sara con una manta de
encaje negro sobre su cabeza, se aprestaba a acudir a la liturgia.
La casa donde ella vivía, colonial y de bahareque, igual como todas las casas antiguas en Santa Ana,
era grande, paredes altas, con habitaciones amplias, corredores con hamacas, y
en el centro un patio, con jardín de flores, Su única ayudante, la Amparo, una
especie de ama de llaves y de mucama era su sombra, ambas celebraban alegrías y
lloraban tristezas juntas. La tía Sara fue madre de tres hijos: de Samuel y de los
dos sobrevivientes: éstos vivían con sus familias, en casas vecinas; ellos la
cuidaban en lo económico, proporcionándole dinero para su subsistencia.
Esa mañana dominical, padeciendo la crisis económica
que agobia a todos los habitantes, la tía Sara acompañaba solamente de la fé , se encontró que en su
monedero tenía un dolar; no le podría servir ni para comprarse el pan del
desayuno… Resignada a ayunar ella y la Amparo, se dirigió como siempre, como toda una ferviente católica a escuchar
con devoción la Misa, comulgó igual que todos días; y cuando pasaron la
canastita de ofrendas, ella depositó con agrado el único dolar que la
acompañaba. Al terminar la Misa, los
feligreses se retiraron, siendo ella la última en salir de la Iglesia.
El sol apenas
alumbraba, las calles desiertas, y la tía Sara caminaba despaciosamente con la
mirada baja, examinando la acera… sentía un presentimiento que “un milagro”
estaba por ocurrir… a las siguientes dos
cuadras, en el suelo, estaba un sobre blanco del cual asomaba un billete de
dólar… No había ni un alma cerca, así
que lo recogió, encontrándose con cinco
billetes de Cien Dolares cada uno… Su corazón le dió un vuelco; ese hecho, ella lo interpretó como regalo de
Dios, por haber entregado esa mañana, su única posesión monetaria a la Iglesia.
Llegó a su casa, se puso a orar en silencio dando gracias por “el milagro”.
LLAMADAS:
(1) “ciudad
Heroica”- serefiere a la ciudad de Santa Ana, Departamento de Santa Ana,El
Salvador; es la ciudad principal de la zona occidental del país, y 2ª. ciudad en importancia del país Desde 1894 ha
sido llamada La Ciudad Heroica,
debido a la Revolución
de los 44 ocurrida en ese año y la cual desencadenó el
derrocamiento del gobierno de Carlos Ezeta (quien
gobernaba desde el actual cuartel de la ciudad).7 Por
el referido alzamiento, la ciudad también es llamada La
Ciudad de los 44. Otros nombres
referidos son: La Ciudad Morena,
La
Capital del Mundo y Sucursal del Cielo.
(2) “Finca Modelo”,-areoa
recreativa y deportiva, acualmente INDES de Santa Ana
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