jueves, 27 de agosto de 2009

LA ALEGRE CAROLA

Por MIREILLE ESCALANTE DIMAS

Se llegó al fin el día deseado por Carola, el tres de julio del dos mil cuatro, aún disfrutando del verano europeo, fecha en que realizaría Marcelle el homenaje póstumo a su esposo, Paul Webster, periodista y escritor británico, en Marly le Roi, población situada en los suburbios del Oeste de Paris, Francia, a las cuatro de la tarde.

Mientras Carola en Paris esperaba en la terminal de líneas de Sein La Brotege, la salida del tren que la llevaría a Marly le Roi, recordaba a Paul y a Marcelle, cuando visitaron a El Salvador, justo dos días después del primer terremoto –trece de enero del dos mil uno; él, por ser un afamado escritor, traía varios nombres y teléfonos de personalidades, para contactar en El Salvador, ya que su viaje lo había programado desde mucho tiempo atrás, debido a que recopilaba datos biográficos de la salvadoreña Consuelo Suncín de Saint Exupery, quien se había destacado en Paris como artista plástica-.pintora, escultora- y escritora.

El día en que Paul y Marcelle, arribaron al Aeropuerto de Comalapa, Carola, se había comprometido a irlo a esperar; y suponía que cada hombre mayor de cincuenta años era él, pero llevaba un ROTULO grande con el nombre de Paul Webster, que con anterioridad había elaborado, para evitar confuciones. Así lo identificó. Al llegar al Hotel Siesta, él intentó contactar a las personas de su listado, habiéndole sido imposible, pues de todos los nombres que traía, nadie le correspondió; cuando él los llamaba por teléfono, unos se le escondían, sin embargo una funcionaria del Ministerio de Relaciones Exteriores le recriminó que en mal momento había decidido venir al país, que estaban en estado de emergencia, y que le era imposible atenderlo. Dicha persona no tuvo el alcance de intuir que Paul y su esposa Marcelle, venían a colaborar repartiendo víveres a los afectados del terremoto; ellos le insistieron a Carola que los llevara a la cuna de Consuelo; se hicieron presentes en el lugar más afectados por la catástrofe- Armenia, del Departamento de Sonsonate, donde las casas derrumbadas estaban en el suelo; tomaron muchas fotografías, incluyendo el solar donde había nacido la artista salvadoreña radicada en Francia. cuya biografía, Paul ya la traía en ciernes, publicandola en el 2002 bajo el nombre de CONSUELO DE SAINT-EXUPERY. LA ROSA DEL PRINCIPITO.

Carola, desconocía la trayectoria profesional de Paul, pero por cuestión de humanidad y además casualizó ser la única familiar sobreviviente cercana a la artista elegida para la biografía, atendió a Paul, junto con su esposa, expresándoles que les serviría de guía turística, y que sus deseos para ella eran órdenes; los quince días de estadía en El Salvador, Carola se los dedicó en cuerpo y alma.

En Paris, Carola tomo el metro que la condujo a la estación de San Lázaro, bajándose en la terminal de las lineas Sein La Brotege, donde luego de veinte minutos de espera salía el tren, al encenderse el aviso para el viaje. El caballo de hierro -se abriría camino de entre los rieles eléctricos incrustados en el suelo- con destino a Marly le Roi. Carola viajaba emocionada, sentada contiguo a la orilla de una ventana, disfrutando del paisaje, de la verde campiña y flores multicolores silvestres; se dirigía a casa de Marcelle. Le fue muy fácil, encontrar su residencia, de la parada donde se bajó del tren, caminó tres cuadras -de kilometro cada una- y enclavada en medio de pinos, con el aire purificado, de montaña, sin contaminación, se erguía la mansión aislada de las otras construcciones, sin el bullicio del tráfico de las ciudades, se escuchaba el silencio interrumpido por el trinar de los pajarillos de vez en cuando, y a lo lejos, el ladrido desesperado de un perro.

Sobre la Calle Paul Leplat, en el muro, estaba instalado el intercomunicador, el cual Carola timbró para que le abrieran la puerta. Paul había vivido durante muchos años en esa amplia y cómoda quinta de dos plantas y un sótano, pintada de blanco marfil, la cual había sido testigo mudo de la concentración y producción de su obra literaria. El lugar preferido de la mansión, según le explicaba Marcelle a Carola, mostrándole el amplio y cómodo segundo piso, que contenía una vasta biblioteca de muchos libros, escritos algunos en francés, otros en inglés, y hasta en español; había un escritorio amplio metálico de gavetas con un sillón ejecutivo de cuero, una máquina eléctrica pequeña de escribir, y una computadora portátil. Un baño inmenso estilo japonés. El estudio, como le llamaba Paul a ese lugar, estaba iluminado con luz natural que ingresaba por una ventana de vidrio, gigante, donde él se deleitaba admirando el agreste paisaje.

-Aquí es donde Paul trabajaba, se inspiraba, a veces no dormía, ni se alimentaba a sus horas; nadie lo interrumpía, puedes ver que ni siquiera existe una instalación de teléfono- explicaba Marcelle.

Recorrió Carola, el resto de la casa, completamente ventilada, en el primer piso, se encontraba un salón, cuyas paredes albergaban pinturas al oleo, acuarela, y carboncillos, todos originales, de varios artistas de diferentes nacionalidades; los muebles cómodos, mullidos y acogedores, invitaban a descansar; había un sofá enorme, que se convertía en cama matrimonial, para casos de emergencia, cuando tenían visitantes. En el mismo piso, se encontraba el comedor, con una mesa de madera larga para ocho personas; ellos eran cinco, contando a sus hijos de nombres Angelo, Roland y Anthony; existían en las esquinas, escaparates con adornos variados, un bar lleno de botellas de vino y diferentes clases de licor.

-Mira, a mí en lo personal me encanta cocinar, por ese motivo, se construyó el salón de la cocina amplia; verás que en medio, se encuentra una estructura larga de mosaicos, que me sirve para preparar la masa para hornear pasteles, pizza, y cumplir con los antojos que me piden mi esposo y mis hijos- le decía Marcelle, dirigiéndose a Carola.

La cocina efectivamente estaba equipada con todos los accesorios modernos, contenía un pequeño horno micro-ondas, una cocina enorme eléctrica y un horno industrial, una refrigeradora negra frío seco de dos puertas, y su lujoso pantry.

En el sotano, cada hijo tenía aparte su dormitorio, compartiendo una sola ducha y un solo baño; solo el de Paul y Marcelle, estaba equipado con jacuzzi.

Afuera, un jardín lleno de coloridas flores siempre vivas y geranios rojos.

Llegada las tres de la tarde, Marcelle con sus hijos, y Carola, se dirigieron al frente de la estación del tren, donde había un extenso local prestado por la Comuna, para el homenaje a Paul Webster, quien cumplia su primer aniversario de fallecimiento. Fue en ese mismo lugar, que Carola descubrió que incluso Paul había incursionado en el cine; se presentó el film de una película corta, documental de treinta minutos, mostrando el limite de la frontera entre Suiza y Alemana, y los garitones que durante la 2ª. Guerra Mundial había sido custodiada por los soldados. Los personajes de la documental eran Marcelle y Paul narrando experiencias de los soldados de guerra.

Carola, como invitada distinguida a la ceremonia fue presentada, como la sobrina de Consuelo Suncín de Saint-Exupery, a la concurrencia. Por segunda vez en su vida, Carola se sintió muy feliz; la primera vez, había sido por sus méritos personales, cuando le entregaron su Título de Doctor en Jurisprudencia y Ciencias Sociales, en la Universidad Nacional de El Salvador; y ahora, por ser la única sobrina directa de una artista famosa.

En ese homenaje, conoció a personajes extraños, incluyendo al editor de Paul, un señor con cara de muy pocos amigos, quien estuvo a cargo de la apertura del homenaje póstumo de Paul; después se dedicó solamente a observar meticulosamente a Carola, sin dirigirle la palabra; por otra parte, ella conoció a la simpática escultora británica Margaret Harmsworth, con quien entabló una linda amistad durante los cinco días que le faltaban a Carola para regresarse a El Salvador. Al final del acto, departieron con bocadillos y copas de vino.

Esos últimos cinco días, Carola los disfrutó de manera encantadora con la amistad de Margaret, ella, cincuentona, delgada y muy activa, con pelo negro largo tenía en su Apartamento también el taller de escultura, y tenía un retrato de Consuelo pintado al oleo por su padre; Carola posó junto al lienzo de la fotografía. Encajaron los caracteres, Margaret bohemia y Carola adaptada a esa personalidad. Margaret, le hizó un almuerzo típico frances: macarrones en crema y queso, galletas con caviar, y de postre barras de chocolate con vino tinto y había invitado a sus amistades; también artistas, entre los cuales estaba el joven Jean Paul Tailleur –inolvidable el apellido porque en español, significa “satre”. Carola y Tailleur, al conocerse supieron que habían nacido uno para el otro.
Los cuatro días restantes Margaret le llevó a conocer a Carola, los lugares más conocidos de Paris. El tour comenzaba desde las diez de la mañana hasta las doce de la noche; sin descansar, desplazándose a veces a pie, y otras en el metro. Margaret había sido meticulosa en programarle la gira por la ciudad de Paris a Carola, que fue así como ella pudo conocer la Ciudad Luz. El primer lugar donde llevó a Carola, fué a la plaza Charles De Gaulle, donde se yergue el Arco del Triunfo, monumento espectacular construido por Napoleón Bonaparte tras la victoria de la batalla de Austerlitz, en 1805, de cuyo redondel nacen Avenidas importantes, iniciándose los Campos Eliseos; luego visitaron la Torre Eiffel, llamado en honor a su creador Ingeniero Gustave Eiffel, también otro monumento, pero éste de hierro prodelado, con una altura de Trescientos treinta metros de altura, y en el piso superior, está el mirador, situado en el extremo del Campo de Marte, a orillas del Río Sena. Tambien fueron a pasear a la Basílica del Sagrado Corazón, enclavada en una colina, en Monmartre, con un estilo arquitectónico Romano, bizantino, influyendo su construcción en otros templos, donde la peregrinación se iniciaba al subir muchas gradas. Llegaron a la Catedral de Nuestra señora (Notre Dame) de estilo gótico, construída en el siglo XII, y solamente las res Rosetas del frente tienen vidrieras legítimas por ser de excepcional calidad, famosa entre otras cosas, por haber servido en la película inspirada en la novela de Victor Hugo, “El Jorobado de Nuestra Señora de Paris” interpretada por Anthony Quinn.. Caminaron sobre el Puente San Luis, cuya isla San Luis se conecta con el margen derecho del Río Sena. Estuvieron en el Barrio Bohemio Latino Saint Germain des Pres, lleno de cafés literarios donde se congregaban estudiantes, artistas y turistas, con ventas de cuadros pequeños al oleo, acuarela ó litografías para souvenirs; habían también artistas dibujando retratos. Fueron al Museo de Louvre, donde se exhiben una Pirámide, y estanquen mirando al Palacio Richelieu, con salones extensos conteniendo once milenios de conservación de civilización y cultura, fue tan grande que decidieron re-programar en un futuro, una nueva visita. Recorrieron a pie, el extenso Río Sena, donde lanchas y barquitos con turistas navegaban por esas aguas, durante el día. En la Plaza Clichy, Carola observaba que en el redondel daban vueltas los carros – Taxis de marca Mercedes Benz del año, prestando sus servicios-, salas de cines exhibiendo películas en estreno, kioscos de vendedores de revistas y periodicos ; el Pigalle y la plaza Blanche, muy cerca del Molino Rojo, inmortalizado este cabaret por los grandes maestros de la pintura, se decía que Toulouse Lautrec tuvo ahí su hogar, por las noches es concurrido debido a los espectáculos que ofrecían las bailarinas levantando las piernas con música de Can Can, siendo todas ellas iguales en su pelo, estatura y vestuario, en Montmartre vivieron Vincent Van Gogh, Salvdor Dali, Edouard Monet, Edgar Degas,Pablo Picasso, entre otros famosos pintores.

Margaret en un café a orilla de Saint Germain des Pres, llevó a Carola a tomarse un par de cervezas, donde casualmente estaba sentado en una mesita pequeña redonda saboreando un café capuchino Jean Paul Tailleur; él se alegró cuando las vió, se fue a sentar con ellas, y Carola comprendió que lo había flechado, había sido amor a primera vista. Ella se despidió de él porque solamente el siguiente día le quedaba para descansar,ya que debía volar de regreso a El Salvador; pero él muy cortes, le pidió verla al siguiente día. La última noche en la ciudad de Paris,Jean Paul ayudó a Carola a trasladarse a un hotel situado en los alrededores del Aeropuerto Charles De Gaulle. Como despedida,en la Ciudad Luz,pasaron juntos toda la noche, se trataron como si se hubieran conocido de toda la vida, se dedicaron a ver películas prohibidas, a tomar vino y champán rosado hasta embriagarse, se contaron anécdotas, se reiron a carcajadas. Por supuesto que Carola no pudo dormir, por la excitación que debería viajar en breves horas, y que prefería dormir en el avión. Nunca en sus treinta y cinco años de su vida, Carola había conocido a un joven tan viril, y experto en el amor; él, sabía cómo besarla, cómo acariciarle su escultural cuerpo con sus labios y cómo encenderle sus deseos ardientes. Ellos recostados sin inhibiciones, totalmente desnudos, Carola se había situado boca arriba sobre la cama con las piernas un poco abiertas, y él, encima de su ser, se abrazaban intensamente, rodando de un lado a otro. Permanecieron así, toda la noche, haciendo el amor, hasta el día siguiente… Al amanecer tuvieron que despedirse para siempre. Carola había disfrutado intensamente de la estadía en Paris, y en su memoria llevaba losgratos recuerdos de tan bellas personas que había conocido.
PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIALMENTE.
Todos los personajes son ficticios, al igual que las historias, si hubiere alguna semejanza en particular con alguna persona, hecho o lugar, es una mera coincidencia.

SOBRE LA AUTORA:
MIREILLE ESCALANTE DIMAS, Salvadoreña, desarrolla literatura del género literario “Romántico erótico”.

Ha escrito :
“MI TIA CONSUELO SUNCIN DE SAINT EXUPERY; y
CONSUELO DE SAINT EXUPUPERY: LA SACERDOTISA DE LA DIASPORA SALVADOREÑA, que oportunamente se publicará.

Santa Tecla, 27 de agosto del 2009

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