Por MIREILLE ESCALANTE DIMAS
Casandra entrada en sus treinta años, recordaba aquellas palabras proferidas por su difunta tía Greta: y que le retumbaban en la cabeza ”Te quedas a vestir Santos ó a desvestir borrachos”. A pesar que no creí en el matrimonio, le agradaba la idea de formar un hogar de unión libre. De los varios amigos, debía escoger uno que no estuviera comprometido, ni casado; su búsqueda para encontrar marido se había vuelto esencial; y por ser supersticiosa, usaba diariamente ese peculiar perfume cuyo aroma solo en las iglesias se advierte, despidiendo a su paso, olor a incienso..
Ernesto cada vez que la veía, sentía atracción por el aroma, le recordaba la espiritualidad, elemento del que él carecía.
Sus amistades, reconocían que ella tenía buen carácter; era jovial, hacendosa, y atenta, además de ser buena moza, conservaba un elegante y espigado cuerpo, el rostro de perfil griego, ojos vivos color café oscuro; labios de rubí carnosos e insinuantes , nariz larga y estrecha como el de una diosa griega, saludable, animosa, activa, con un trajin de ir y venir de un lado a otro en sus quehaceres domésticos, aceptaba las costumbres modernas. Ernesto le propuso la unión libre y ella aceptó dispuesta a formar su hogar...
Encontraron un pequeño apartamento, más parecido a un estudio de pintor, muy cerca de la Plaza Las Americas donde se encuentra el Monumento de El Salvador del Mundo(1), y de una prestigiosa Universidad, ahí formaron su nido de amor. Los primero días los pasaron de maravilla, todo era amor, besos y comprensión; se estaban amoldando a su nueva vida.
Ella, Profesora de Párvulos, tenía el turno matutino en el Kinder Rosa, y se presentaba a laborar puntualmente; él, bohemio, artista, con un trabajo temporal, y lo hacía solamente cuando le solicitaban sus servicios. Practicaba diariamente tocar el arpa uruguaya, instrumento de 36 cuerdas, de uso escaso en El Salvador, dícese de la músca de arpa, que su melodía nace del corazón. Ernesto, un guitarrista experimentado, viajó a Uruguay a estudiar arpa, y en un período bastante corto, a su regreso, comenzó a dar conciertos en lugares exclusivos, contratado por personalidades –de la sociedad; en cada presentación se hacía acompañar de su amadísima mujer, Casandra, y de su hijo Abel, quien era el encargado de llevar el instrumento a la sala de presentación., él era hijo de su matrimonio anterior. Los conciertos de arpa atraían admiradores, esa música de cuerdas pronto le abrió campo dentro del ambiente social, unos porque realmente admiraban esa música, otros, por curiosidad.
Los problemas comenzaron cuando Casandra, llegaba minutos tarde al apartamento, debido al tráfico excesivo, entonces Ernesto la amenazaba diciéndole a gritos, que ese año sería el último que trabajaría en el Kinder; que se debía abstener de maquillarse debido a que o era un evidente coqueteo con el Director o daba lugar a que la confundieran con una de las trabajadoras del sexo, que su cabello debía peinárselo sencillo, le indignaba que se hiciera el manicure, que las faldas debían ser largas, porque las que usaba no eran apropiadas para una mujer comprometida; que jamás debería salir sola a la calle; que siempre tenía él que acompañarla para hacer las compras en el super-mercado; y el colmo, es que le quitaba el dinero de su sueldo.
Aquel dulce hogar, poco a poco, se convirtió para Casandre en un infierno. Todos los días de Dios había discusión entre ellos. En esas ocasiones, Ernesto intuía que había sido ordinario y rudo con ella, y para disculparse, la alzaba en brazos llevándola amorosamente al dormitorio, donde delicadamente la recostaba, la besaba dulcemente, le buscaba los pechos para acariciarlos, y le cantaba al oído versos románticos llamando al deseo…
Casandra presentía que esa unión libre, no iba a durar ni tan siquiera un año.. Ernesto de la noche a la mañana se había convertido en un ogro. Siendo ella una mujer inteligente, analizó el cambio de temperamento de su marido, y descubrió que cuando ella dormía profundamente por las noches, él se escapaba al bar contiguo, a tomar licor; él regresaba sigilosamente. De tal modo que cuando amanecía, ella se iba a trabajar, y él se quedaba durmiendo… La conducta de Ernesto era debido al alcoholismo gradual, el alcoholismo que él supo esconderle cuando fueron amigos, pero que con el tiempo le brotó, como lo hacen las raíces de un árbol de hule (2). Casandra comprendía que ante esa enfermedad, ella era impotente, a pesar del amor y cariño que le profesaba, comprendía que la separación era la única solución.
Ella temía comunicarle a Ernesto su decisión: la separación, pero como su miedo se lo impedía, buscó el consejo experto de la Dra. Anabel Espino, una Psicóloga de renombre, famosa por haber salvado matrimonios al borde de la separación, y quien el Padre Chicho de la Iglesia Catolica de El Carmen la recomendaba. como una excelente profesional.
El dictamen de la referida profesional, fue que la vida de Casandra corría peligro, en un momento de locura de celos, Ernesto podía matarla. Sobretodo, que el país,(3) había sido señalado como el que tiene más índices de criminalidad, y de violencia en América Latina, pudiendo esta circunstancia afectarle a él; por lo que le recomendó a ella, ir de manera inmediata a presentar la denuncia contra su marido a la Delegación de la Policía Nacional Civil, ya que a sabiendas y que con seguridad, esa tarde, a las seis, se repetiría la macabra escena. Ella solicitó que la acompañaran y que cuando escucharan las voces altas, los gritos proferidos, que ella les abriría la puerta para que se lo llevaran preso por “violencia intrafamiliar”.
El caso se ventiló en un Juzgado de Paz de San Salvador. Ernesto como un corderito, le clamaba piedad a Casandra, le pedía perdón…le juraba amor eterno, y que jamás volvería a humillarla, a maltratarla. Cuando la Audiencia se instaló, la Jueza dictaminó la separación de ambos convivientes, prohibiéndole a Ernesto que no se le fuera a acercar a Casandra por ningún motivo. Ella se regresaba a vivir con su madre, y se separaba rotundamente, de por vida y para siempre de Ernesto. A raíz de esta amarga experiencia, Casandra se decidió dedicar su vida a “vestir Santos”.
LLAMADAS
(1)Plaza de Las Americas de San Salvador, El Salvador, esta ubicada sobre la Alameda Manuel Enrique Araujo y Paseo Escalón, y ahí en ese lugar, se encuentra el Monumento de El Salvador del Mundo.
(2) árbol de hule, árbol del cual se obtiene el hule, es frondoso de hojas verdes y grandes, con raíces principales sembradas y muchas flotando encima.
(3)el pais, se refiere a El Salvador,Centro America
Todos los personajes son ficticios, al igual que las historias, si hubiere alguna semejanza en particular con alguna persona, hecho o lugar, es una mera coincidencia.
PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIALMENTE.
SOBRE LA AUTORA:
MIREILLE ESCALANTE DIMAS, Salvadoreña, desarrolla literatura del género literario “Romántico erótico”.
Ha escrito la obra: “MI TIA CONSUELO DE SAINT EXUPERY: LA SACERDOTISA DE LA DIASPORA SALVADOREÑA, que oportunamente se publicará..
Santa Tecla, 11 de Octubre del 2009..
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