domingo, 18 de octubre de 2009

NANET LA COMPLACIENTE

Por MIREILLE ESCALANTE DIMAS

Era una tarde calurosa, pero en las instalaciones del supermercado de la Escalón Norte (1) el clima era agradable debido al aire acondicionado. Había ido de compras para abastecer la despensa de mi hogar, y resulta que no pude hacer las compras, por un imprevisto. A las personas las conozco siempre en diferentes lugares, en la calle, en los almacenes, en los bares. Así que no es de extrañar que haya entablado conversación con un desconocido, además, pude observar que no era un loco… y por su profesión, un hombre muy saludable!

Primeramente, me distraje de mi cometido porque me dirigí a la góndola donde exhiben siempre los best-sellers en español, y justo parado enfrente del estante de libros, estaba un joven atlético, de más o menos de mi misma edad, veintiséis años, y tenía en sus manos a EL PRINCIPITO en edición de lujo, sin conocerlo me le acerqué y entablé conversación con él..

-Es primera vez que lo encuentro en papel bond y con ilustraciones coloridas, pareciera un libro escrito para infantes, pero no lo es; su contenido filosófico, lo hace ser de los pocos libros que siempre están de moda, jamás pierden su actualidad- le externé.

-Me llamo Domingo Sarmiento, igual que todos los argentinos, soy futbolista profesional del Velez Sarsfield, acabamos de tener un juego en el Estadio Cuscatlán… Sí, conozco este libro, desde la primera vez que lo leí, me gustó mucho… el final es impactante, cuando la serpiente muerde al Principito, y la estrella está justo arriba de él.-

-Imaginate Domingo, que hasta Hugo Chavez Frías, sí, el Presidente de Venezuela ha condenado a la hoguera muchas obras literarias, entre las cuales se encuentra EL PRINCIPITO, todo porque contempla en sus historias a un dictador, que le ordena al Sol alumbrar a su planeta, y lo mismo, también le ordena que desaparezca… Es risible, porque cuando fue escrito allá por 1942 ni siquiera había nacido el Presidente aludido- le comenté medio sonriente.

Agregándole, -Soy Nanet, soltera y sin compromiso y ejerzo la Abogacía actualmente, siempre me he destacado en el ejercicio libre de la profesión… Nunca pude incorporarme a un oficina como empleada. Tomé muy en serio eso de la liberalidad de la carrera de Derecho.

Por un instante sentí que nos besamos con la mirada, sus ojos se posaron en los míos, y yo me estremecí de pies a cabeza; inmediatamente hubo química entre nosotros; ese hombre alto, fornido, de cuerpo fuerte, rasgos europeos –de descendencia italiana, según explicación que me dió: hijo de padres italianos radicados en la Argentina- , pelo quebrado color negro azabache, ojos cafés rodeados de espesas pestañas, y con una voz varonil que parecía cantar al hablar me atraía locamente; olvidé mis compras y me dispuse seguirlo a la caja; como todo un caballero, me sorprendió obsequiándome el delgado libro que llevaba entre sus manos e invitándome a tomar una taza de café… la cual por supuesto acepté sin titubear, expresándome que debíamos estar en un lugar íntimo para conocernos mejor. Mi felicidad desbordaba en ese instante, no tenía limite mi alegría; lo extraño, es que ya le había leído la mente, y conocía de antemano la sugerencia.


Nos subimos al taxi –tuve que dejar mi vehículo aparcado en el estacionamiento del supermercado, planeando recogerlo luego; pensé que de todos modos, cierran a las doce de la noche. Además existe la costumbre de que muchas mujeres comprometidas, la mayoría de ellas, casadas, acostumbran a dejar sus vehículos estacionados, para irse con los amantes, y regresar después; al vigilante le entregan una propina por cuidar los carros. Yo conocía esta práctica, más nunca se me había presentado la oportunidad de hacerla.

Nos fuimos directamente al motel más cercano. Dulcemente, -pude compararlo con otros hombres con los cuales he tenido aventuras sin compromisos, solamente disfrutar por disfrutar de la vida- y éste era de maravilla, un hombre bien cuidado parecía un artista de cine, un galán salido de una película.

Domingo, con el poco trato que tuvimos. intuía que se encontraba ante una joven mujer, culta, de buenas costumbres, agradable, rellenita de busto y caderas, marcada con una cintura delgada, y además olorosa a Givenchy, que le despertaba sus instintos animales.
Tal vez los jugadores puedan ser considerados como máquinas, robots, entrenados para correr en una cancha de fut… pero él era diferente. Yo estaba consciente que después de ese día, no lo volvería ver, él se regresaba a Buenos Aires al día siguiente, y como un souvenir accedí obsequiarle amor y sexo. Estoy cien por ciento segura que después de ese estupendo encuentro, me recordaría para siempre.

Disfrutamos del instante, de las caricias que mutuamente nos hicimos delicadamente, él me daba masaje en mi cabeza frotando con las yemas de sus dedos mi cabello, despeinándome y a la vez, como si estuviera peinándome. Nos dimos besos franceses – de los que tanto me agradan y prefiero-, de esos donde su lengua se adentra en mi boca. Recuerdo su piel penetrándome en la mía reiteradamente hasta el cansancio. Luego de un cuarto de hora, nuevamente volvimos a encendernos con esos besos lascivos, y él con sus labios pulgada a pulgada –en agradecimiento por haberlo acompañado, y complacido- recorría mi delgada humanidad, mis redondos pechos y mis glúteos abultados emulando la cordillera del Balsamo. (2)

En todo momento, tuvimos sexo dentro de los estandares de la normalidad que una pareja practica, nada fue extraño, y naturalmente con la protección debida… porque dicen que anda por ahí una serie de bichos que se meten en la sangre y termina uno muriéndose de forma dolorosa.

Me devolvió donde se encontraba mi coche estacionado, y con un beso largo, largo de despedida, nos dijimos adiós… sin cruzar teléfonos ni direcciones. Mis labios aún recuerdan. al sensual Domingo. Increíble, estaba orgullosa de agrandar para mi colección, hasta un jugador de futbol.

LLAMADAS:
(1)Escalón Norte, es una colonia selecta de San Salvador, El Salvador.
(2)Cordillera del Bálsamo, la conforman muchos árboles de bálsamo, creando una especie de bosque que atraviezan el Departamento de La Libertad.
Todos los personajes son ficticios, al igual que las historias, si hubiere alguna semejanza en particular con alguna persona, hecho o lugar, es una mera coincidencia.

PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIALMENTE.

SOBRE LA AUTORA:
MIREILLE ESCALANTE DIMAS, Salvadoreña, desarrolla literatura del género literario “Romántico erótico”.
Ha escrito la obra: “MI TIA CONSUELO DE SAINT EXUPERY: LA SACERDOTISA DE LA DIASPORA SALVADOREÑA, que oportunamente se publicará..

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