Por Mireille Escalante Dimas
En un lugar céntrico de la ciudad de Santa Tecla,(1) casi frente al estacionamiento de las ambulancias de FOSALUD (2) , de paredes verde manzano, se encuentra instalada en la casa antigua y solariega, de amplios salones y espacioso jardín, la oficina del Doctor Martír, un prominente e ilustre Abogado, cuya firma alberga la corporación de profesionales del Derecho, quienes prestan sus servicios al pueblo. Ahí, además de celebrar contratos de arrendamiento, traspasos de vehiculos automotores, escrituras públicas de compraventa e hipotecas de inmuebles, donaciones, mutos, matrimonios, de identidad, se atienden casos civiles, penales y de familia, los cuales se ventilan en los tribunales respectivos del Centro Judicial.
El Licenciado Franklin, uno de los abogados que formaba parte del directorio de Abogados; un acucioso litigante, encargado de los asuntos penales, con vasta experiencia, en el ejercicio de la profesión durante más de cuarenta años, vivía remozándose con la Reformas a los Códigos Penal y Procesal Penal. Diariamente acudía al Bufete para atender a la clientela, la cual se componía en la mayor parte del sexo femenino, ya que los procesados eran los maridos, o los hijos de éstas.
Para el veintiocho de octubre del dos mil cinco, una semana antes del día de difuntos,(3) y como defensor de Don Menche, se le había notificado la Audiencia Inicial por homicidio tentado, disparo de arma de fuego, privación de libertad, amenazas a muerte, lesiones, y una camándula de otros delitos. La victima, era la Yuly,quien no se presentó a la Audiencia, con solo este hecho, ya había ganado el caso el Licenciado Franklin, y Don Menche recuperaría su libertad.
Resulta que en una tarde, de esas tardes de cuando oscurece temprano en que las seis pareciera que fueran las ocho de la noche, y donde la luz eléctrica brilla por su ausencia, Don Menche en su finca LA COLINA, donde él se remiraba en su huerta (4), y en la variedad de guineos (5), observaba como buen agricultor, que estaba decayendo la cosecha, -las matas de huerta, no producían como deberían hacerlo,- descubriendo que de manera indiscriminada habían desgajado al azar, los racimos, y las hojas; éstas, para hacer tamales (6) . La preocupación mayor de Don Menche, era que la mata de huerta, por vestirse de sus frondosas hojas, no producía guineos. Fue entonces que decidió averiguar què era lo que estaba ocurriendo en su finca, y utilizó como táctica de presentarse por la noche a hacer rondas, la cual le dió un excelente resultado.
Solo con la luz que alumbraba la luna llena, vislumbro una silueta, resultando ser la de la Yuly quien afanada cortaba los racimos; Don Menche se enojó a tal grado, porque en ocasiones anteriores, como diez veces antes que la había encontrado dañando su huerta, le había prevenido que se abstuviera, fue por ello, que disparó al aire su pistola calibre 38, Smith & Wesson; el disparo fue nada más una alerta, y la Yuly se quedó inmóvil, aprovechando Don Menche para atarla con un lazo (7)a un mango (8) pequeño y delgado; los disparos se escucharon en la lejanía, y llegaron a oídos de los agentes destacados en un puesto de la Policía Nacional Civil, quienes inmediatamente se presentaron a la finca LA COLINA, encontrando amarraba al árbol a la Yuly. Por supuesto que ésta, al verlos, comenzó la escena de victima, se soltó en llanto, dando quejas de Don Menche, en ningún momento aceptó la Yuly culpa alguna sobre los estragos que desde hacía años provocaba a la huerta. Los agentes de la PNC (9) explicaron que particulares no podían hacer capturas, y que por ese motivo, llevarían detenido a Don Menche, quien sería puesto a la orden del Juzgado.
El Licenciado Franklin esa misma noche, casi en la madrugada se presentó a las bartolinas donde se encontraba preso Don Menche, iba acompañado de su auxiliares, dos jóvenes mujeres: Bruna, estudiante de último año de Derecho, y Celeste, Abogada. Ellas se consideraban pareja, se cuidaban mutuamente, e inseparables “amigas”. Bruna había escrito una carta expresándole su amor y pasión a Celeste; y èsta, irressponsablemente la cual guardó en medio del Código Penal del Licenciado Franklin, sin que éste se percatara. El papel escrito comunicaba lo siguiente:
“Cariño, te amo con locura; me haces una falta terrible. Quisiera estar siempre contigo.Te doy miles de besos”. Como firma, los labios estampados de una boca de pintalabios rojo voluptuoso.
Cuando él llegó casi en la madrugada a su casa, agotado, cansado, colocó su Código sobre el escritorio; su esposa Gloria,lo esperaba despierta, y manipuló el libro, cayendo al suelo la nota de amor.
El amanecer de ese día y en medio de su cansancio, se convirtió en un infierno; su esposa lo incomodó con celos infundados. Por vez primera durante sus cuarenta años de casado, se tambaleó su matrimonio. Le ocurrió un suceso inaudito, a él, un hombre serio, responsable en su hogar estable, quien con entera libertad y tranquilidad, se desplazaba a trabajar a la oficina y a los Juzgados de Santa Tecla, en compañía de la pareja de Bruna y Celeste.
La misiva, despertó los celos aletargados de Gloria, los que se avivaron. El, le explicaba pacientemente, y con lujo de detalles, que esa misiva pertenecía a sus auxiliares, quienes además de homofóbicas eran lesbianas. Gloria, cegada por ese sentimiento no aceptaba explicaciones. Veía la sombra de la infidelidad rondándole su hogar; sentía morirse de un ataque cardíaco provocado por los celos. Amaneció luego, en medio de la turbulencia irracional, y sin descansar, el Licenciado Franklin, se lanzó nuevamente a la calle para seguir trabajando.
Se presentó a la oficina, a atender a sus clientes, y ya cuando él se había retirado, el agente de seguridad del colega vecino, se acercó a informarle al Doctor Martir, que una señora sospechosa, de tez blanca, pelo corto y rojo, delgada, y posiblemente de unos cuarenta años, la había visto,haciendo “guardia”, desde las diez de la mañana a doce del mediodía, y por la tarde desde las tres hasta las cinco, y que lo ponía sobre-aviso por si era a él a quien vigilaban y evitarle una tragedia pasional, a fín de que tomara las providencias pertinentes.
En los días subsiguientes, se supo que la enigmática mujer, era nada menos que Gloria, quien espiaba al Licenciado Franklin.
No obstante, el ridículo que hacía Gloria de vigilar diariamente a su marido, al Licenciado Franklin, éste continuo presentándose al trabajo. Sin embargo, la última vez, que se le vió por la oficina, fue el día en que ella,Gloria,llegó intempestivamente al despacho, a hacerle un mayúsculo escándalo, una escena de celos porque lo había encontrado dando consulta a una madre acongojada que le habían privado de libertad a su hijo…
El Licenciado Franklin, abandonó el bufete y nunca más se le volvió a ver ahí.
Ahora èl atiende en su casa, y Gloria le sirve de secretaria.
Terminó las causas penales que tenía pendientes con las auxiliares, que le provocaron tanto lío por la carta romántica;tuvo que tomar esa determinación, porque prefirió su hogar; fue la única solución que encontró para aplacarle los celos a su mujer.
La oficina encontró a otro penalista..
LLAMADAS:
(1) Santa Tecla, la ciudad principal del Departamento de La Libertad, El Salvador.
(2) FOSALUD,- antes se le llamó Unidad de Salud ó Sanidad, en una clínica asistencial que depende del Ministerio de Salud.
(3)día de difuntos, es la fecha señalada como el día dos de Noviembre, y corresponde a la festividad de los fieles difuntos.
(4)huerta, corresponde al árbol de la familia de las musacéas, tronco recto, redondo y sin ramas, de hojas grandes verde claro, y puntiagudas; su fruto es el banano,(guineo) y platano.
(5)guineos, se le conoce también como bananos.
(6) tamales, empanada elaborada de maíz molido y cocido, envuelta en hojas de platanos; plato típico consumido y muy apreciado en El Salvador.
(7) lazo, cuerda o trenza de henequén; sirve para sujetar, amarrar animales y cosas
(8) mango, se refiere al árbol que produce la fruta tropical denominada “mango”.
(9) PNC, son la siglas que significan POLICIA NACIONAL CIVIL. Los agentes pertenecen a la Seguridad Nacional.
Todos los personajes son ficticios, al igual que las historias, si hubiere alguna semejanza en particular con alguna persona, hecho o lugar, es una mera coincidencia.
PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIALMENTE.
SOBRE LA AUTORA:
MIREILLE ESCALANTE DIMAS, Salvadoreña, desarrolla literatura del género literario “Romántico erótico”.
Ha escrito la obra: “MI TIA CONSUELO DE SAINT EXUPERY: LA SACERDOTISA DE LA DIASPORA SALVADOREÑA, que oportunamente se publicará.
Santa Tecla, 31 de Octubre del 2009.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario