Por MIREILLE ESCALANTE DIMAS
Hace cuarenta años en un domingo de Resurrección, día caluroso escuchando el cántico de la cigarras y un cielo limpio de nubes, con vientos soplando suavemente, mi madre, doña Ursula ,auxiliada por la Tancho, la partera oficial del Cantón, me trajo al mundo a la una de la tarde en el Casco de la Hacienda Metalío (1). Precisamente por la fecha de mi nacimiento, se inclinaba mi madre a llamarme “Chon”, pero mi padre don Hermes, no se lo permitió, y como él era quien iba a asentar la Partida de Nacimiento, me escogió el nombre de Juan Carlos, como el del Rey de España.
Así como cuentan las historias los hijos de diplomáticos, que ellos habían nacido en los países mientras sus padres prestaban servicio en el exterior, desempeñándose en misiones de Embajadores, yo me jactaba de expresar que había nacido en El Salvador, en la costa occidental del Océano Pacífico, cuando mi madre disfrutaba de sus vacaciones de Semana Santa.
Estudié mi primaria y secundaria en San Salvador, en el mejor colegio de varones. Me disciplinaron los Maristas; cuando obtuve mi bachillerato, estudié en la Universidad Nacional de El Salvador, la carrera de Arquitectura; siempre viví en pupilajes, y me dedique al estudio, destacándome por las calificaciones sobresalientes, a grado tal que obtuve los mejores lugares en mi curso.
A los veinticinco años de edad, siendo un joven profesional, ingresé por mis aptitudes a trabajar en las oficinas del Ministerio de Obras Publicas; con mis compañeros empleados me llevaba de maravilla. Ellos me enseñaron a tomar licor y cerveza; al inicio yo los acompañaba con Coca-Cola, luego, a degustar una Pilsener…(2); poco a poco, fui adquiriendo la costumbre de irme con ellos, todos los viernes a la cervecería El Mundial, llamada así, porque en televisión de pantalla gigante pasaban los partidos de fútbol de la Copa Mundial Europea.
No es por nada, pero me describo como buen mozo, alto, fornido, blanco, y por mis venas corre sangre aria; soy además nieto del Coronel Alemán Von Brumfort. Las mujeres están casi siempre a mi acecho, pero no les hago caso. Me interesaba conservar mi soltería para disfrutar de la libertad. Un dia de tantos, tropecé con Alondra, a quien conocía solo de vista en el Ministerio donde ambos trabajábamos, pero en diferentes secciones. Ella, siete años mayor que yo, mujer vivida, era delgada, lindando con la desnutrición, de piel morena oscura, y pelo estilo Pocahonta (3)… se me acercó, estando yo completamente ebrio, se me insinuó en la cervecería sin importarle que mis compañeros estaban presentes. Costumbre que ejercía haciendo el amor cuando alguien le agradaba; con el correr del tiempo mis amigos, me comentaron esa practica. Lamentablemente este descubrimiento fue demasiado tarde- para mí.
En esa ocasión acepté irme con ella, es posible que por el alcohol tergiversara mis deseos, y confundido por mis instintos animales, accedí a sus proposiciones, además la vi interesante, hermosa como una diosa indígena, cuando realmente era completamente todo lo contrario, asustaba su delgada figura, pareciendo un espanta-pajaro, diríase que el Quijote de La Mancha era gordo comparado en ella.. Llevé a Alondra al motel situado de la “calle de los locos”, (4) llamada así, porque dicen que los hombres que manejan vehículos entran hablando solos, debido a que las mujeres, suelen agacharse para que la cámara oculta del motel no les capte sus rostros…
Como todo hombre ebrio, la disfruté sexualmente. Reconozco que me porté macho, muy macho. Ella no tuvo recato alguno, se comportó como una mujer fácil, acariciaba mis genitales con su boca, resaltando extraordinariamente el hueso de su pubis más de lo normal, lo que me ocasionaba un placer indescriptible; se aprovechó de mi estado de embriaguez, me galopó al estilo de Federico García Lorca, “sin bridas y sin estribos”. Amanecí al siguiente día, enlazado con mis piernas a las suyas, abrazado tiernamente con ella en la cama, y con una cruda terrible. Al despertar, y volver a mi conciencia, me sorprendí al ver a Alondra a mi lado; le pedí cortésmente que se duchara, se vistiera porque nos retiraríamos sin compromiso alguno. Juro que esa fue la única vez, que tuve contacto sexual con ella; es más nunca más la volví a ver. Como mujer, no llenaba mis expectativas, no me atraía en absoluto ni física ni espiritualmente…
Al año de ese encuentro, fui citado a comparecer a la Procuraduría General de la República, al Departamento de Relaciones Familiares, a reconocer una hija… de Alondra.
No puede ser, le expresé a la Jefa del Departamento, esa niña no es mía… pido se le haga el examen de ADN. La Jefa que atendió el caso, me explicó científicamente que bastaba con una sola vez la pentración para que el espermatozoide fecundara al ovulo; que para evitar un embarazo no deseado, debía prevenirse el contacto físico sexual; que mi acatitud había sido muy a la ligera, sin ningún tipo de responsabilidad.
Al mes, me vuelven a llamar, para comunicarme que el examen dió positivo.
No conforme con el resultado, pagué un laboratorio para que realizaran nuevamente ese examen de ADN.con el objeto de investigarse que esa chiquilla no era hija mía; pero, vuelve el resultado a ser positivo. Sin embargo, abrigando aún la duda de paternidad, busqué otro laboratorio, y volvió a dar el resultado positivo.
La pequeña era morena, negra como un carbón, y yo completamente blanco; de facciones totalmente distintas, ella, tenía la cara de “mona araña” (5), y yo, de caucásico.
No me quedó más remedió que aceptar darle mi apellido, y manutención aunque la niña no se parecía a mí, en lo más mínimo… era igual que su madre, extraída de las selvas de Meso-américa. Llevó ya manteniéndola desde hace 17 años, y me han comunicado, que me falta mucho tiempo más hasta que ella obtenga un grado académico.
Tener hijos así, no vale la pena. Las veces que he visto a la chiquilla, es cuando son las audiencias del Juzgado de Familia, donde la madre ufanamente, llega a reclamarme alimentos para su hija. Aún no concibo como esa pequeña sea mi hija, solo porque la ciencia así lo dictaminó; para mí, es una persona particular, que no tiene arte ni parte mío, además no hay un asomo de amor, ni una palabra de cariño… es alguien extraña, alguien que por una desgracia del destino se convirtió en mi hija.
Por culpa de ese desliz, mis novias me abandonan cuando se enteran de las citas de la Procuraduría, ellas, no quieren a un hombre emproblemado, aunque yo les explique una y otra vez, que se aprovecharon de mi inocencia, de mi inexperiencia de juventud.
En esta época moderna, donde la Ciencia es certera, debemos cuidarnos nosotros los hombres de esas mujeres aprovechadas… si yo no hubiera sido Arquitecto, ni hubiera tenido mi trabajo garantizado, con toda seguridad Alondra no se hubiera fijado en mí, y no me hubiera hecho un hombre infeliz. En lugar de propiciar un ambiente de amor, Alondra lo convierte en hostil; en vez de acercarme a ella, más me ahuyenta; solo recibe mi desprecio. He llegado a conclusiones que el sorteado fui yo, pues posiblemente ya antes Alondra había intentado embaucar a otros hombres, pero no había podido.
LLAMADAS:
(1) Casco de la Hacienda de Metalío, casa amplia patronal desde donde se administra la propiedad, situada en el Cantón Metalío, jurisdicción de Acajutla, Departamento de Sonsonate, situada en el Océano Pacifico.
(2) Pilsener, cerveza de bebida nacional de El Salvador.
(3) Pocahonta, personaje de mujer indígena de Norteamérica de la época de colonización; representada por Walt Disney en película infantil.
(4) “calle de los locos”, carretera que se incia rumbo al Puerto de La Libertad, y donde se encuentran mucho moteles.
(5), “mona araña”- simio pequeño que habita en las montañas de Centroamérica.
Todos los personajes son ficticios, al igual que las historias, si hubiere alguna semejanza en particular con alguna persona, hecho o lugar, es una mera coincidencia.
PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIALMENTE.
SOBRE LA AUTORA:
MIREILLE ESCALANTE DIMAS, Salvadoreña, desarrolla literatura del género literario “Romántico erótico”.
Ha escrito la obra: “MI TIA CONSUELO DE SAINT EXUPERY: LA SACERDOTISA DE LA DIASPORA SALVADOREÑA, que oportunamente se publicará..
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario