domingo, 28 de abril de 2013

EL CADEJO Por Dra.Mireille Escalante Dimas


      EL CADEJO
                                                                                                           Por Dra. Mireille Escalante Dimas                                                                    INTRODUCCION.
Debido al progreso electrónico, nuestros niños/as, van olvidando aquellas leyendas muy nuestras, de nuestro folklor, cuyos antepasados nos deleitaban con sus narraciones. Estas habían sido transmitidas también  por sus padres, abuelos y bisabuelos; historias que fueron pasando de boca en boca. Intento rescatar la leyenda de EL CADEJO, que más de alguna vez, cuando chiquilla viví en una humilde cabaña fabricada de costillón de madera,  en el campo, me deleitaba escuchar por las noches, la narración que me hacia mi madre. Por ese entonces se carecía de luz eléctrica, y nos alumbrábamos con un candil de gas, ambiente propicio y tétrico para atender a la leyenda del Cadejo, recuerdo que me dormía rezando porque sentía miedo de la presencia del cadejo, a pesar –según la leyenda, era un fiel guardián.
De Internet de la dirección siguiente:  http://es.wikipedia.org, me ilustré sobre “el cadejo”, llegando a la conclusión que se trataba un animal legendario de la región mesoamericana, extendida entre las zonas rurales e incluso urbanas de Centroamérica. Se dice que es un mítico perro (o dos perros) que generalmente se le aparece a quienes deambulan a altas horas de la noche y al cual se le atribuyen poderes misteriosos.
La leyenda del Cadejo es el vestigio de una antigua creencia que supone que todo humano posee un animal de compañía. Este mítico animal es el doble del hombre, de tal manera que la enfermedad o la muerte del primero conllevan la enfermedad o la muerte del segundo. En la actualidad, se puede establecer comparaciones de lo anterior con el pensamiento cristiano, que expresa que el hombre tiene un ángel guardián que lo protege de los peligros. La creencia supone la existencia de un animal compañero para cada hombre. También este personaje tiene su resonancia precolombina maya en un espectro bienhechor guardián de los caminos.
Dicho animal si es negro,  acompaña al hombre en todos sus viajes solitarios por la noche; y el blanco  protege y defiende a la mujer.
"...era una especie de perro pequeño que seguía a las personas pero no les hacía daño. Aunque veces la gente no lo veía, oía sus pasos característicos semejantes a las pisadas de un chivo."

Lo curioso del cadejo, es que es un “espíritu”, nadie lo ha tocado, sencillamente se esfuma. Se dice, que se niega a desaparecer, pero hoy en día se le ve deambular en zonas rurales, despobladas,  inhóspitas,  montañosas y solitarias.
Me permito, pues contar, una historia sobre EL CADEJO, que aparecía muy cerca de mi querida Armenia, Departamento de Sonsonate. El Salvador, C.A.
                                                          

EL CADEJO CARBUNCLO
Hace un siglo, el cadejo hacía de las suyas en el lugar conocido Hacienda Las Tres Ceibas, muy cerca de la otrora (1) población de Armenia, Departamento de Sonsonate. sobre el lado derecho de la carretera de asfalto que conduce de San Salvador a Sonsonate.  Se le veía corretear de arriba-abajo en el (2) camino real, una calle polvosa estrecha, transitada por personas a caballo, a pie, y  (3) carretas de bueyes. Era un camino principal que conectaba con el Cantón El Tigre, las Seiscientas, y Zapotitan, luego a Santa Ana. El cadejo (4) carbunclo, visitaba estos lugares, eran sus dominios, correteaba incansablemente, de día y de noche.  
Generalmente los campesinos son los que transitaban a pie, por esos parajes; el recorrido era agradable, se escuchaba el trinar del (5)“Dichoso fui”; el sendero cubierto por las sombras de las hojas verde esmeralda de los variados árboles, que protegían del sol abrasador. En todo el trayecto, se encontraban las plantaciones de cafetales. Las Haciendas por las que se pasaba para llegar a Santa Ana, eran:  Puerto Arturo, Buenos Aires,  Santa Teresa, Copapayo,  La Haciendita, y  Paso Hondo- éste se llamaba así porque había una inmensa poza de agua cristalina, donde se bañaban los chicos.
 Por la mañana de un domingo siete de abril, Domingo  de Ramos, se murió don Chebo, un colono de la Hacienda Puerto Arturo, tenía apenas cincuenta años, pero aparentaba tener los ochenta; se decía que había sido de muerte natural. La velación en ese mismo momento se instaló en el en el patio de la casa donde él vivió. Los vecinos colaboraron prestando mesas, sillas, la doña Quita dió un crucifijo grande para ponérselo parado atrás del ataúd, en la cabeza, se pusieron cortinas blancas y la fotografía de don Chebo, en el medio . Se regó de inmediato la voz que don Chebo iba a ser velado esa noche.
(6)Las plañideras, brillaban por su ausencia. Don Chebo, buen padre de familia, un cacique para su comunidad,  hombre de mucha importancia. Su despedida tendría que ser de lo más alegre e inolvidable.
Con tan buena suerte que el calor de la Semana Santa traía una brisa acariciadora. La noche fue espectacular, con luz brillante de luna llena. A medida que se adentraba la noche los hombres brindaban con litros de (7)Tres Puentes, mientras jugaban “treinta y uno” con barajas españolas; se reían a carcajada limpia contando chistes, historias y cuentos, fumaban  y mascaban (8) hojas de tabaco o  Embajadores; mientras que  las mujeres soplaban el fuego de leña, para que el galón de tamales hirviera rápido, preparaban café, chocolate y el pan dulce para soportar la noche y madrugada.
En medio del bullicio, y en horas de la madrugada,  Chente, un joven valiente, armado de su filoso (9) machete,  tenía que caminar  (10) una legua, para ir a dormir a su rancho que quedaba en Paso Hondo; mientras que la Toña, hija de don Chebo, se quedaba en la casa del velorio; ambos jóvenes amigos de antaño, que  habían crecido juntos, pero que ahora despuntaban los veinte años, tenian las hormonas y testosteronas a flor de piel, enamorados desde siempre, al despedirse, se encontraban al fin solos y juntos. Chente con el trago aún caliente en su pecho, se armaba de valor e invitaba a la Toña a caminar por la vereda solitaria que pasaba atrás de la casa; el único testigo era la esplendida y glamorosa  luna llena. Se atrajeron como iman uno con el otro, y en unos cuantos minutos se habían confesado su amor. Ahí, Chente la hizo suya, y la Toña mas feliz que nunca, ella jamás había conocido el amor de hombre.
 Chente se encaminó a Paso Hondo, la luna le alumbraba el camino, además él llevaba una lámpara de mano, de batería. Cuando había recorrido media legua, se percató que lo seguía un perro negro, al cual le alumbró los ojos, y se dio cuenta que eran de un rojo candente. Tomo fuertemente su machete, por si acaso el perro se le tiraba encima a morderlo. Le entró miedo, y aligeró el paso.
 Cuando Chente entraba a su  rancho, el perro negro de ojos de rubí, paso de largo, ni siquiera se detuvo a verlo.
 En el entierro de don Chebo, Chente le conto a la Toña lo sucedido, y ella le dijo que era el cadejo carbunclo, le explico que éste lo había ido cuidando hasta su vivienda para evitarle una desgracia o cualquier peligro.
(1) población de Armenia, Departamento de Sonsonate, hoy es ciudad de Armenia, Sonsonate.
(2) camino real, es el construido a expensas del Estado, más ancho que los otros, capaz para carruajes y que ponía en comunicación entre sí poblaciones de cierta importancia. Definición de Diccionario Real Academia.
(3) carretas de bueyes, medio de transporte de carga, guiado por un boyero, no existían pick-ups ni camiones.
(4) carbunclo, se refiere a una piedra preciosa roja. Algunos eruditos piensan que se refiere al rubí.

(5)“Dichoso fui”, un pájaro que silba como su nombre lo indica.
(6) Plañideras: Cuando alguien fallecía en el Antiguo Egipto, la familia del difunto contrataba a unas mujeres para que llorasen e hiciesen público el lamento y dolor de la familia. Yo le llamaría “lloronas”
(7)Tres Puentes: aguardiente que se vendía en Sonsonate, y sus alrededores.
 (8) hojas de tabaco o  Embajadores: se acostumbraba a formar de las hojas secas de tabaco, los puros; los Embajadores, eran cigarros mas elaborados.
                                                                                                                                                            (9) machete, Arma que consiste en un cuchillo grande, con filo, usado por los campesinos o jornaleros para su trabajo o defensa personal
(10) una legua, es el equivalente a 4 kilometros

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