domingo, 21 de abril de 2013

LEYENDA DE LA LLORONA por Dra..Mireille Escalante Dimas


El cantante español  Raphael interpretó “LA LLORONA”, y dice así:
“””Salías del templo un día, llorona
Cuando al pasar yo te vi
Hermoso güipil llevabas, llorona
Que la virgen te creí
Hay de mí llorona, llorona, llorona””” 

Realmente el origen de esta leyenda , data de fechas remotas de  la época precolombina mexicana; es sobre  apariciones aterradoras y llenas de angustia, en Mexico, cuentan que la diosa azteca Cihuacóatl,  se transformó en ser  humano por la curiosidad de saborear y conocerl amor,  no se percató de una posible traición del destino; siendo indigena, se entregó en cuerpo y alma a un caballero español, a quien solamente le interesaba jugar con las mujeres, y prenderles la llama dormida del sexo; ella –profundamente enamorada,  procreó tres hijos;  él sin miramiento alguno,  la abandonó a su suerte con sus hijos; cuando se aburrió de ella, la dejó triste y sola. El, se casó  con una española de la alta sociedad. De su misma casta. Entonces, la índigena en estado depresivo sin el amor del español no quiso seguir viviendo. Por esa razón, ahogó a los tres niños ,  posteriormente también se suicida. Por semejante atrocidad recibió el peor castigo de parte de sus dioses, a sufrir por toda la  eternidad a buscar y  clamar con ensordecedores gritos:  “Ay,mis hijos”!  “Ay,mis hijos”! Jamás tendría paz en su alma,  aunque asi pasaran   siglos.

 Desde entonces, los Conquistadores  españoles, en territorio mejicano, escucharon  los lamentos  de un espectro fantasmal asustando,  vestida de blanco, levitando y  lanzando alaridos desgarradores por sus fallecidos hijos .
 Debido a esa razón se impuso  el “toque de queda” a las 23 horas, en la Plaza Mayor de la ciudad de Mexico. 
 De ahí, su nombre de “La Llorona”.
Sin embargo, varios  autores recopiladores de leyendas, coinciden en   

leves variantes  a nivel Latinoamericano.

Me referiré a “la Llorona en El Salvador, a la que aparece aún en nuestros días,  durante las noches, de luna llena;  su primera aparición  fue en el año  de 1835,  en el Canton Las Cruces, jurisidcción de Armenia, Departamento de Sonsonate, donde abundaba la verde hojarasca, cafetales, y  animales ahora sino extintos,  en peligro de extinción: el venado cola blanca, el armadillo, garrobos, iguanas, ardillas, conejos, monos arañas, cabras salvajes, jabalíes, coyotes; entre las aves están: los pericos, talapos, guacamayas, urracas, colibrís.  Testigos recientes, que habitan en sus alrededores del Cantón mencionado,  declaran haber visto  a  una anima en pena, de  vestido largo, largo, de color blanco, constantemente en movimiento, vagando  durante la noche y lanzando al infinito “ayes lastimeros”,  buscando a sus hijos. Indiscutiblemente  se trata de un espanto, porque los pelos del cuerpo se les erizan y la piel se les pone ‘’carne de gallina’’.
Casi a la entrada del Cantón Las Cruces, muy cerca del Puente; donde  nace el río Azacualpa, como hilo cristalino, convirtiéndose más adelante,  en caudaloso.
“La Llorona”, para nosotros, los originarios de Armenia, Departamento de Sonsonate, El Salvador, no es  asesina, sino una madre  buscando – desde el más alla- a sus hijos extraviados.  Se llamaba  Tacha,  joven  atractiva, de piel canela, ojos negros brillantes rasgados, de cabellos azabache y lisos, mujer exótica  de Mesoamerica, que tuvo amores concupiscentes con el mestizo y semental, Teniente Alfredo, del Ejercito y Batallon salvadoreño, atrincherado en  Sonsonate,  hombre  musculoso escondido tras el  uniforme militar, el cual lucía como todo un “macho” . La Tacha se enamoró perdidamente , sin ser correspondida, aprovechaba  cada vez que lo visitaba,  provocándolo a hacer ilimitadamente el amor, en campo raso, y atrás de los matorrales;  lo frecuentaba cada tres meses, la distancia de Armenia a Sonsonate, era lejana, la Tacha viajaba en carreta de bueyes… así duraron dos  años consecutivos… y precisamente, cada año, nacía un retoño.
 Un día, el Teniente Alfredo, casi al inicio del  tercer año, de estar atrincherado, fue trasladado hacia  rumbo desconocido… La Tacha, se quedó preguntando por  él, y nadie le dio  información de su paradero.
 Ambos niños, llegaron a la edad de seis y siete años, añorando a su padre, situación, muy común en nuestro país; los pequeños crecieron solo con madre, quien hizo también las veces de  padre.

Cierto día, al comienzo del invierno,  la Tacha y los niños decidieron  bañarse en el rio Azacualpa, y, buscaron la poza  mas abundante de agua, sin percatarse del peligro; en ese lugar se formaba un remolino, al  entroncar con un rio caudaloso
. Frente a los ojos de la Tacha, los niños se hundieron en segundos,  desapareciendo en un santiamén. La Tacha, afligida al observar que sus hijos no salían a flote, en un intento de salvarles la vida, y sin pensarlo dos veces, se lanzó nadando, a buscarlos, hasta que sus fuerzas se agotaron; y al no poder nadar contra-corriente, también pereció ahogada. Ese trágico día  vestía un traje blanco largo.      
 Desde esa fecha, a la Tacha se le conoce como a “ La Llorona”, y la identifican como el fantasma de vestido blanco que levita vagando río arriba y río abajo del Azacualpa. Por las noches lanza alaridos desgarradores llamando a  sus hijos muertos, asi:” ¡AY MIS HIJOS! ¡AY MIS HIJOS!”

NOTA BIBLIOGRAFICA:                                                                             LA LLORONA, UN MITO LATINOAMERICANO | Facebook
www.facebook.com/...llorona..


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