El cantante español Raphael interpretó “LA LLORONA”, y dice así:
“””Salías del templo un día,
llorona
Cuando al pasar yo te vi
Hermoso güipil llevabas, llorona
Que la virgen te creí
Hay de mí llorona, llorona, llorona”””
Cuando al pasar yo te vi
Hermoso güipil llevabas, llorona
Que la virgen te creí
Hay de mí llorona, llorona, llorona”””
Realmente el origen de esta leyenda ,
data de fechas remotas de la época
precolombina mexicana; es sobre
apariciones aterradoras y llenas de angustia, en Mexico, cuentan que la diosa
azteca Cihuacóatl, se transformó en ser humano por la curiosidad de saborear y conocerl
amor, no se percató de una posible
traición del destino; siendo indigena, se entregó en cuerpo y alma a un caballero
español, a quien solamente le interesaba jugar con las mujeres, y prenderles la
llama dormida del sexo; ella –profundamente enamorada, procreó tres hijos; él sin miramiento alguno, la abandonó a su suerte con sus hijos; cuando
se aburrió de ella, la dejó triste y sola. El, se casó con una española de la alta sociedad. De su
misma casta. Entonces, la índigena en estado depresivo sin el amor del español
no quiso seguir viviendo. Por esa razón, ahogó a los tres niños , posteriormente también se suicida. Por
semejante atrocidad recibió el peor castigo de parte de sus dioses, a sufrir por
toda la eternidad a buscar y clamar con ensordecedores gritos: “Ay,mis hijos”! “Ay,mis hijos”! Jamás tendría paz en su alma, aunque asi pasaran siglos.
Desde entonces, los Conquistadores españoles, en territorio mejicano, escucharon
los lamentos de un espectro fantasmal asustando, vestida de blanco, levitando y lanzando alaridos desgarradores por sus fallecidos
hijos .
Debido a esa razón se impuso el “toque de queda” a las 23 horas, en la
Plaza Mayor de la ciudad de Mexico.
De ahí, su nombre de “La Llorona”.
Sin embargo, varios autores
recopiladores de leyendas, coinciden en
leves variantes a nivel
Latinoamericano.
Me referiré a “la Llorona en El
Salvador, a la que aparece aún en nuestros días, durante las noches, de luna llena; su primera aparición fue en el año de 1835, en el Canton Las Cruces, jurisidcción de
Armenia, Departamento de Sonsonate, donde abundaba la verde hojarasca,
cafetales, y animales ahora sino
extintos, en peligro de extinción: el
venado cola blanca, el armadillo, garrobos, iguanas, ardillas, conejos, monos
arañas, cabras salvajes, jabalíes, coyotes; entre las aves están: los pericos,
talapos, guacamayas, urracas, colibrís.
Testigos recientes, que habitan en sus alrededores del Cantón mencionado,
declaran haber visto a una
anima en pena, de vestido largo, largo,
de color blanco, constantemente en movimiento, vagando durante la noche y lanzando al infinito “ayes
lastimeros”, buscando a sus hijos.
Indiscutiblemente se trata de un
espanto, porque los pelos del cuerpo se les erizan y la piel se les pone
‘’carne de gallina’’.
Casi a la entrada del Cantón Las Cruces,
muy cerca del Puente; donde nace el río
Azacualpa, como hilo cristalino, convirtiéndose más adelante, en caudaloso.
“La Llorona”, para nosotros, los
originarios de Armenia, Departamento de Sonsonate, El Salvador, no es asesina, sino una madre buscando – desde el más alla- a sus hijos extraviados.
Se llamaba Tacha, joven atractiva, de piel canela, ojos negros
brillantes rasgados, de cabellos azabache y lisos, mujer exótica de Mesoamerica, que tuvo amores concupiscentes
con el mestizo y semental, Teniente Alfredo, del Ejercito y Batallon salvadoreño,
atrincherado en Sonsonate, hombre musculoso escondido tras el uniforme militar, el cual lucía como todo un “macho”
. La Tacha se enamoró perdidamente , sin ser correspondida, aprovechaba cada vez que lo visitaba, provocándolo a hacer ilimitadamente el amor,
en campo raso, y atrás de los matorrales; lo frecuentaba cada tres meses, la distancia
de Armenia a Sonsonate, era lejana, la Tacha viajaba en carreta de bueyes… así
duraron dos años consecutivos… y
precisamente, cada año, nacía un retoño.
Un día, el Teniente Alfredo, casi al inicio
del tercer año, de estar atrincherado, fue trasladado hacia rumbo desconocido… La Tacha, se quedó preguntando
por él, y nadie le dio información de su paradero.
Ambos niños, llegaron a la edad de seis y
siete años,
añorando a su padre, situación, muy común en nuestro país; los pequeños
crecieron solo con madre, quien hizo también las veces de padre.
Cierto día, al comienzo del invierno, la Tacha y los niños decidieron bañarse en el rio Azacualpa, y, buscaron la
poza mas abundante de agua, sin
percatarse del peligro; en ese lugar se formaba un remolino, al entroncar con un rio caudaloso
. Frente a los ojos de la Tacha, los niños se hundieron en
segundos, desapareciendo en un santiamén.
La Tacha, afligida al observar que sus hijos no salían a flote, en un intento
de salvarles la vida, y sin pensarlo dos veces, se lanzó nadando, a buscarlos,
hasta que sus fuerzas se agotaron; y al no poder nadar contra-corriente, también
pereció ahogada. Ese trágico día vestía
un traje blanco largo.
Desde esa fecha, a la Tacha se
le conoce como a “ La Llorona”, y la identifican como el fantasma de vestido
blanco que levita vagando río arriba y río abajo del Azacualpa. Por las noches
lanza alaridos desgarradores llamando a sus
hijos muertos, asi:” ¡AY MIS HIJOS! ¡AY MIS HIJOS!”
www.facebook.com/...llorona..
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