lunes, 15 de abril de 2013

LEYENDA DEL JUSTO JUEZ DE LA NOCHE Por Dra. Mireille Escalante Dimas 


 "El Justo Juez de la noche", pertenece a nuestro follkor salvadoreño, personaje  legendario, sus aventuras  transmitidas de viva voz, de padres a hijos, sus hazañas fueron narradas  de generación en generación; sus relatos históricos, del siglo pasado, cuentan  de una figura fantasmal errante;  amado por seres que subsistían aislados  y en despoblado,  ignorantes del progreso, atemorizados por  la noche;  la grisácea neblina se fundía con la sombra boscosa causando terror; las ramas de los árboles parecían espantos con los brazos abiertos moviéndose al ritmo de las ráfagas de viento.  Fue indispensable, casi necesario crear,  la presencia del “Justo Juez de la noche”, éste tranquilizaba los ánimos de sus habitantes, durante  la nocturnidad, ahuyentaba  el peligro, y retornaba la tranquilidad familiar y conyugal  a los hogares.

Se trataba de una figura mitica que representaba al amo de la noche, distinguíase el espectro  lánguido, de palidez sepulcral y  silueta brillosa, en la densa oscuridad, resplandeciente a la luz de luna llena, envuelto en antiguo ropaje negro  raído por el tiempo, capote en sus hombros y (1)   vergotero,  cabalgada un corcel negro, sobre una  montura exuberante de fina piel; llevaba  en su mano izquierda la rienda, y en la derecha, sosteniendo  un  (2) fuete y su implacable látigo, cual experto jinete; en sus altas  botas negras, sobresalían  inscrustadas en los tacones las espuelas de plata.  Su cara no tenía  rasgos- ni de humano ni de animal, simplemente exudaba un humo azul negro.         


 El territorio donde deambulada haciendo sus abruptas apariciones  se limitaba a la entonces pequeña  nación recién independizada de la (3) Madre Patria, El Salvador;  su espiritu  se circunscribía solamente a las áreas rurales; el encuentro de los tropiezos de personas durante  las noches, lo describían como un fantasma de pocas palabras, solamente preguntaba  y repreguntaba, si lo consideraba  conveniente.
Efectivamente, se trataba de todo un juez, -por propio criterio, impartía justicia a su modo, cuidaba aquellos habitantes decentes y trabajadores honrados,  de perturbaciones de  los vagos, haraganes, zánganos, viciosos, delincuentes, en fin de los apoderados del  mal espíritu . Como “juez justo”. impartía a diestra y siniestra –después de analizar la transgresión nocturna,  el  castigo: propinar latigazos. Los pobladores se sometían a sus reglas, obligadas a ser obedecidas y respetadas..
Quienes fueron sorprendidos por “el Justo Juez de la Noche” a deshoras, afirman haber sido advertidos de regresar a sus casas,- la noche le pertenece al Justo Juez-. ¡Ay de aquel desobediente!  Recibía azotes a manera de reprimenda.
 
En más de una ocasión, se le divisó en el Cantón El Cerro, de la jurisdicción de Armenia, Departamento de Sonsonate, El Salvador, situado  a 1080 metros sobre el nivel del mar, un lugar fresco. Allá por el año 1901, sus angostas veredas lo comunicaba con la población.  Por ese entonces, abundaban   cafetales, y vegetación agreste;  recorrían la calle de tierra y polvosa,   por las mañanas y por las tardes,  los trabajadores del campo,  y de vez en cuando, algún jinete cabalgando. Los pajarillos cantaban, los jilgueros amenizaban melodías, las urracas y pericos volaban de árbol en árbol, las ardillas brincaban en sus altas ramas,  las mariposas de todos tamaños y colores se posaban de flor en flor.
 Al llegar la noche, se escuchaba el silencio, de los grillos cantores,  cambiaba el panorama, ningun ser humano se atrevía a transitar por esos lares, muy conocidos por  todos, la nocturnidad  pertenecía al “Justo Juez”.
Nayo, experto (4) “miquero” en trabajar  el bálsamo, se subía a desprender  con el machete un buen pedazo de corteza, y cuando el árbol  comenzaba “a sangrar la savia”, le adhería    un pañal grueso de algodón, y ahí permanecía  por varios días,  para luego desprenderlo, torcerlo y recoger en un balde la savia exprimida.
En una ocasión Nayo cuenta  haberse quedado (5) “jugando chivo” con su compadre Lucho, y unos amigos, se tomaron  un par de tragos de (6) chaparro, por lo que  no sintió  el tiempo  transcurrir… hasta ver el lucero de la mañana asomándose en el cielo raso, decidió (7) tomar las de Villadiego; mientras caminaba de regreso a su casa, iba cantando y tarareando totalmente ebrio, las canciones preferidas de la Liliana, su compañera de vida; pensaba  encontrarla  calientita y esperándolo desnuda, lista para hacer el amor…
Cuando había recorrido un kilometro, se encontró con el Justo Juez de la Noche  patrullando esos senderos,   tremendo susto al verlo!  La borrachera se le esfumó. Solo recuerda al jinete sobre el corcel llamando  con voz profunda, lúgubre y fría, las siguientes palabras:
-“Nayo, de donde vienes, y hacia donde vas?”-
Nayo  asustado,  ni siquiera tuvo el valor de verle el rosto, contestándole tímidamente:
-“En casa me espera mi mujercita, no ando haciendo nada malo, estuve disfrutando con mi compadre Lucho y unos amigos,  por ese motivo se me hizo tarde.”-
Increible, la reacción del Justo Juez; enfrente de Nayo, dió media vuelta montado en su caballo, desapareciendo entre las sombras,  sin mas ni más.
Al llegar a su casa, le contó lo sucedido a la Liliana, quien  no le creyó, observandole  un notable  cambio, se tornó,  cariñoso, libidinoso,  lleno de lujuria y con candidez concupiscente y  se entregaron apasionadamente poseídos por un deseo insano,  en medio  de sus olores y fluidos corporales, hasta quedar sin aliento… durmiendo un sueño profundo como un par de tortolitos.
 (8).  El poeta Roque Dalton le dedicó al JUSTO JUEZ DE LA NOCHE, esta prosa: "Seco como un árbol aniquilado por el bejuco matapalo, su rostro brilla levemente con la ceniza pálida de los siglos y sus ojos rojos tienen un fondo donde nos espera la locura o la muerte. Nadie más justo que él, sin embargo. De ahí su nombre. Solamente los fatuos, los necios y los obstinados deben temer su daño sin motivos especialmente graves.”
(9)  La Dirección General de Correos de El Salvador,  emitió un sello postal con este personaje en el 2004 y lo ubica dentro de la serie "Leyendas de El Salvador”
NOTAS:
(1) un vergotero-sombrero de copa alta.
 (2)fuete: instrumento de mando, estimulo y control para que  obedezcan los caballos
(3) Madre Patria- se refiere a España
(4)“miquero”- persona diestra en trepar a los arboles altos.
(5) “jugando chivo”-jugar a los dados en el campo
(6) chaparro, licor elaborado en casa artesanalmente.
(7) tomar las de Villadiego, salir huyendo
(8).  El poeta Roque Dalton-dedico una estrofas al Juesto Juez de la Noche
akaiosake.wordpress.com/.../sellos-postales-..

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