"El Justo Juez de la noche", pertenece a nuestro follkor salvadoreño, personaje legendario, sus aventuras transmitidas de viva voz, de padres a hijos, sus hazañas fueron narradas de generación en generación; sus relatos históricos, del siglo pasado, cuentan de una figura fantasmal errante; amado por seres que subsistían aislados y en despoblado, ignorantes del progreso, atemorizados por la noche; la grisácea neblina se fundía con la sombra boscosa causando terror; las ramas de los árboles parecían espantos con los brazos abiertos moviéndose al ritmo de las ráfagas de viento. Fue indispensable, casi necesario crear, la presencia del “Justo Juez de la noche”, éste tranquilizaba los ánimos de sus habitantes, durante la nocturnidad, ahuyentaba el peligro, y retornaba la tranquilidad familiar y conyugal a los hogares.
Se trataba de una figura mitica que representaba al amo de la noche, distinguíase el espectro lánguido, de palidez sepulcral y silueta brillosa, en la densa oscuridad, resplandeciente a la luz de luna llena, envuelto en antiguo ropaje negro raído por el tiempo, capote en sus hombros y (1) vergotero, cabalgada un corcel negro, sobre una montura exuberante de fina piel; llevaba en su mano izquierda la rienda, y en la derecha, sosteniendo un (2) fuete y su implacable látigo, cual experto jinete; en sus altas botas negras, sobresalían inscrustadas en los tacones las espuelas de plata. Su cara no tenía rasgos- ni de humano ni de animal, simplemente exudaba un humo azul negro.
El territorio donde
deambulada haciendo sus abruptas apariciones se limitaba a la entonces pequeña nación recién independizada de la (3) Madre
Patria, El Salvador; su espiritu se circunscribía solamente a las áreas
rurales; el encuentro de los tropiezos de personas durante las noches, lo describían como un fantasma de
pocas palabras, solamente preguntaba y
repreguntaba, si lo consideraba conveniente.
Efectivamente, se trataba de todo un juez, -por propio criterio,
impartía justicia a su modo, cuidaba aquellos habitantes decentes y
trabajadores honrados, de perturbaciones
de los vagos, haraganes, zánganos,
viciosos, delincuentes, en fin de los apoderados del mal espíritu . Como “juez justo”. impartía a
diestra y siniestra –después de analizar la transgresión nocturna, el
castigo: propinar latigazos. Los pobladores se sometían a sus reglas,
obligadas a ser obedecidas y respetadas..
Quienes fueron sorprendidos por “el Justo Juez de la Noche” a
deshoras, afirman haber sido advertidos de regresar a sus casas,- la noche le
pertenece al Justo Juez-. ¡Ay de aquel desobediente! Recibía azotes a manera de reprimenda.
En más de una ocasión, se le divisó en el Cantón El Cerro, de la
jurisdicción de Armenia, Departamento de Sonsonate, El Salvador, situado a 1080 metros sobre el nivel del mar, un
lugar fresco. Allá por el año 1901, sus angostas veredas lo comunicaba con la
población. Por ese entonces, abundaban cafetales,
y vegetación agreste; recorrían la calle
de tierra y polvosa, por las mañanas y por las tardes, los trabajadores del campo, y de vez en cuando, algún jinete cabalgando.
Los pajarillos cantaban, los jilgueros amenizaban melodías, las urracas y
pericos volaban de árbol en árbol, las ardillas brincaban en sus altas
ramas, las mariposas de todos tamaños y
colores se posaban de flor en flor.
Al llegar la noche, se
escuchaba el silencio, de los grillos cantores, cambiaba el panorama, ningun ser humano se
atrevía a transitar por esos lares, muy conocidos por todos, la nocturnidad pertenecía al “Justo Juez”.
Nayo, experto (4) “miquero” en trabajar el bálsamo, se subía a desprender con el machete un buen pedazo de corteza, y
cuando el árbol comenzaba “a sangrar la
savia”, le adhería un pañal grueso de algodón, y ahí permanecía por varios días, para luego desprenderlo, torcerlo y recoger en
un balde la savia exprimida.
En una ocasión Nayo cuenta haberse quedado (5) “jugando chivo” con su
compadre Lucho, y unos amigos, se tomaron
un par de tragos de (6) chaparro, por lo que no sintió
el tiempo transcurrir… hasta ver el
lucero de la mañana asomándose en el cielo raso, decidió (7) tomar las de
Villadiego; mientras caminaba de regreso a su casa, iba cantando y tarareando
totalmente ebrio, las canciones preferidas de la Liliana, su compañera de vida;
pensaba encontrarla calientita y esperándolo desnuda, lista para
hacer el amor…
Cuando había recorrido un kilometro, se encontró con el Justo
Juez de la Noche patrullando esos senderos,
tremendo
susto al verlo! La borrachera se le esfumó.
Solo recuerda al jinete sobre el corcel llamando con voz profunda, lúgubre y fría, las
siguientes palabras:
-“Nayo, de donde vienes, y hacia donde vas?”-
Nayo asustado, ni siquiera tuvo el valor de verle el rosto, contestándole
tímidamente:
-“En casa me espera mi mujercita, no ando haciendo nada malo,
estuve disfrutando con mi compadre Lucho y unos amigos, por ese motivo se me hizo tarde.”-
Increible, la reacción del Justo Juez; enfrente de Nayo, dió
media vuelta montado en su caballo, desapareciendo entre las sombras, sin mas ni más.
Al llegar a su casa, le contó lo sucedido a la Liliana, quien no le creyó, observandole un notable cambio, se tornó, cariñoso, libidinoso, lleno de lujuria y con candidez concupiscente
y se entregaron apasionadamente poseídos
por un deseo insano, en medio de sus olores y fluidos corporales, hasta
quedar sin aliento… durmiendo un sueño profundo como un par de tortolitos.
(8). El poeta Roque Dalton le dedicó al JUSTO JUEZ
DE LA NOCHE, esta prosa: "Seco como un árbol aniquilado por el bejuco
matapalo, su rostro brilla levemente con la ceniza pálida de los siglos y sus
ojos rojos tienen un fondo donde nos espera la locura o la muerte. Nadie más
justo que él, sin embargo. De ahí su nombre. Solamente los fatuos, los necios y
los obstinados deben temer su daño sin motivos especialmente graves.”
(9) La Dirección General
de Correos de El Salvador, emitió un
sello postal con este personaje en el 2004 y lo ubica dentro de la serie
"Leyendas de El Salvador”
NOTAS:
(1) un vergotero-sombrero de copa alta.
(2)fuete: instrumento de mando, estimulo y
control para que obedezcan los caballos
(3) Madre Patria- se refiere a España
(4)“miquero”- persona diestra en
trepar a los arboles altos.
(5) “jugando chivo”-jugar a los dados
en el campo
(6) chaparro, licor elaborado en casa
artesanalmente.
(7) tomar las de Villadiego, salir
huyendo
(8).
El poeta Roque Dalton-dedico una estrofas al Juesto Juez de la Noche
akaiosake.wordpress.com/.../sellos-postales-..
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